Educación bilingüe, ¿sí o no?

La elección del colegio de nuestros hijos es un dilema. Son muchas variables a tener en cuenta a las que se ha unido desde hace tiempo la opción del bilingüismo, que crece con fuerza animada por la amenaza de que, sin inglés, nuestra progenie lo tendrá difícil en un mercado laboral que mañana aún será más competitivo. Y cualquier padre se precia de querer lo mejor para su hijo, ¿no es así? Pero al margen de ideas preconcebidas, ¿es la educación bilingüe esa 'mejor' formación? No es oro todo lo que reluce

José J. Alonso/Qué.es 10 de marzo de 2016

España es uno de los países de la Unión Europea (UE) con menor porcentaje de personas mayores de 25 años que conocen al menos una lengua extranjera. Solo el 51% de los españoles entre 25 y 64 años asegura conocer al menos un idioma foráneo, muy por debajo de la media europea del 66%, según un estudio de Eurostat en 2013. ¿Dónde vamos así? Además, el 40% de los españoles que habla inglés sostiene que su nivel es medio, mientras que el 42% lo califica de bueno y sólo el 19% de muy bueno. Algo muy exiguo si comparamos con Malta (53%) o Chipre (41%). Y todo el mundo sabe que cuando un español dice 'inglés nivel medio' está diciendo que tan solo es capaz de decir y entender lo justo para no morir de inanición. 

Tenemos demasiado asumida nuestra incompetencia lingüística en inglés. Por eso, los padres, desde hace tiempo, le dan mucha importancia a esta asignatura. A la que más, de hecho, junto a las matemáticas, según publicó el CIS en una encuesta de marzo de 2014. Incluso por encima de la propia lengua. 

Con estos datos en la mano, por pura lógica, todo el mundo en nuestro país estaría 'poniéndose las pilas' con el inglés. Tristemente no es así. Los españoles de más de 30 años aprendimos inglés en el colegio o instituto, pero la realidad dicta que a la mayoría no nos sirvió de mucho. El nivel que alcanzamos, en general, no parece suficiente para ese mercado laboral exigente. Y a pesar de todo un 86% de los españoles no está aprendiendo o mejorando en la actualidad su nivel de inglés. Lo damos por perdido...

Otra cosa son los niños. Nuestros hijos. En ese aspecto sí somos más exigentes a nivel individual. Y en el colectivo, en lo tocante a las autoridades, hay muchas expectativas y esperanzas puestas en la educación pública -y concertada- bilingüe que muchas comunidades autónomas han puesto en marcha desde hace un lustro, con mayor o menor éxito. La otra opción es recurrir a un centro privado, por supuesto, mucho más caro. ¿Será la nuestra la última generación de españoles 'negados' con el inglés? 

EL RECLAMO DEL BILINGÜISMO

¿Qué es un colegio bilingüe? Aquel cuyo programa educativo se reparte al cincuenta por ciento entre los dos idiomas. La música suena bien, pero no son pocos los padres que dudan. Una de las peores opiniones que se conocen sobre la educación pública bilingüe en España la expresó en mayo de 2015 el filósofo, novelista y traductor Javier Marías en un artículo en el diario El País. En su opinión, "su resultado es un desastre total (ni enseñanza, ni bilingüe): los chicos salen sin saber nada de inglés y aún menos de Ciencias o de las asignaturas que hayan caído bajo el dominio del presunto o falso inglés. Al parecer no se enteran, dormitan o juegan a los barcos (si es que aún se juega a eso) mientras individuos de Orihuela o Conil -sus profesores- sueltan absurdos macarrónicos en una especie de no-idioma. Algo ininteligible hasta para un nativo, un farfulleo, una ristra de vocablos quizá aprendidos el día antes en Internet, un mejunje, un chapoteo verbal".

                               

Marías llama la atención sobre uno de las dudas que crea el bilingüsmo: Podría ocurrir que muchos alumnos supieran recitar en la lengua de Shakespeare todas las partes del sistema óseo que conocen, pero que no las conocieran todas. O que no sepan su denominación equivalente en español. ¿Tienen los programas de educación bilingüe algún coste en términos de ralentizar el aprendizaje de otras asignaturas?

A ese respecto, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), presentó en 2014 una investigación con datos referidos a la escuela pública de la Comunidad de Madrid, en la que la enseñanza en inglés ocupa una proporción importante del currículo -entre 10 y 12 de las 25 horas semanales-). O sea, en los colegios bilingües dedican 2 horas y media semanales a 'Conocimiento del Medio', mientras que en el resto de los centros son cuatro horas. ¿Qué resultados arrojaba? Con el sistema de aprendizaje bilingüe se pagaba un peaje en el nivel de otras asignaturas como Ciencias Naturales, Geografía e Historia, llamadas asignaturas vehiculares, que se imparten en inglés. A cambio, no afecta a Matemáticas y Lectura, impartidas en español. Además, según este estudio, ese efecto ciertamente indeseable resultaba aún peor en familias en las que los padres tenían un nivel de formación bajo. O sea, una clara discriminación económica. 

"Yo elegiría para mis hijos un colegio bilingüe. Claro que bajo determinadas circunstancias. Un colegio con buenos profesores en las materias y, además, con alta competencia en inglés sería perfecto. Es un hecho que con el sistema de educación bilingüe las comunidades autónomas han hecho una apuesta que puede resultar decidida o no. Eficiente o sólo útil a medias. Pero es que antes, en al anterior sistema se dedicaban muchas horas al aprendizaje del inglés con un sistema absolutamente ineficiente. Es un hecho. Y había que hacer algo", asegura Jesús M. Carro, profesor de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid y uno de los redactores de aquel informe de FEDEA que puso parcialmente en solfa el sistema de educación bilingüe de Madrid.

Su colega y director del estudio, Antonio Cabrales, profesor del departamento de Económicas de la Universidad de Londres cree, con todo, que el actual sistema del bilingüismo en la educación pública no es un peligro para el nivel formativo general de nuestros estudiantes: "Yo no diría eso. Hay un coste para otras asignaturas y sabemos cuáles son, pero para saber si el coste compensa habría que recabar más datos". En su opinión, lo que se echa en falta en el bilingüismo de los sistemas públicos como del madrileño, "es introducir programas con ideas claras de como evaluarlos. Lo ideal sería hacer un piloto bien diseñado y aumentar el tamaño el programa cuando se está seguro de que funciona".

¿Por qué los malos resultados en asignaturas que se imparten en inglés? "En nuestro estudio no nos ocupamos de comparaciones entre comunidades que apuestan por el bilingüismo, como Madrid, y las que no, pero estudios posteriores sí lo hicieron", argumenta el profesor Carro. "Y parece que el nivel en inglés es superior a la media en el caso de la educación bilingüe, mientras que el nivel de otras asignaturas está, cuando menos, en la media. Parece razonable pensar, porque lo apuntan los expertos, que los déficits en otras asignaturas son recuperables en Secundaria y Bachillerato. En inglés no tanto", finaliza este experto. O sea, teniendo en cuenta esto, los padres y la administración tenemos que elegir.

Según Elena González-Cascos experta en bilingúsmo y profesora del departamento de Filología Inglesa de la Universidad de Valladolid, las materias que se imparten en inglés "se aprenden de otra manera. Esto no significa que se aprenda menos o peor. Esta educación no es contraproducente, si no todo lo contrario. Estudios de toda índole, apuntan a que el desarrollo cognitivo de los alumnos que se educan en dos lenguas es superior al de los que solo lo hacen un su lengua materna"

Jesús M. Carro introduce sin embargo otro tema interesante acerca de la suficiencia de medios en los colegios públicos: "El bilingüismo sale más caro en términos de costes. Y no siempre los poderes públicos lo asumen". Pone como ejemplo, Madrid, la comunidad que estudió. "El estudio recoge resultados de los centros en los que se hizo la puesta en marcha del sistema bilingüe. Colegios que contaban con un profesorado preparado para esa implantación. Pero cuando el sistema se generalizó y se aceleró, pudieron surgir diferencias y problemas. Colegios de nueva creación que tenían el cartel de 'colegio bilingüe' y no contaban con la plantilla adecuada".

O sea, las prisas son malas consejeras... Y se requieren plantillas docentes con alta competencia idiomática y conocimientos amplios de las materias que imparten en inglés. De todos modos, la profesora González-Cascos rompe una lanza por los intentos de mejorar la educación pública, patrimonio de todos: "Echo en falta el reconocimiento social a miles de profesores, formadores, técnicos y un sin fin de personas cuyo objetivo es el de mejorar nuestro sistema educativo. Echo en falta hablar de obligaciones de los ciudadanos, no solo de los derechos. ¿A qué me refiero? Toda la comunidad educativa tiene que compartir conocimientos, experiencias, dudas, para que la mejora se haga mas fácilmente y mas rápidamente".

En esa dirección, debemos saber que el Programa Integral de Aprendizaje de Lenguas Extranjeras del Ministerio de Educación ha establecido para 2020 el objetivo de que todo el profesorado que vaya a impartir su materia en una lengua extranjera tenga acreditado, como mínimo, el nivel C1 de referencia, que, teóricamente, permite comprender una amplia variedad de textos extensos y con cierto nivel de exigencia y expresarse de forma fluida y espontánea. El problema actual, según indican los propios profesionales de la enseñanza bilingüe, es que hay muy pocos profesores que alcancen ese nivel.

Cada Comunidad Autónoma tiene sus propios criterios. Y en algunas se han aprobado regulaciones de programas bilingües en los que se les permitía la entrada con un simple curso de habilitación idiomática. ¿Eso es calidad? No es probable.

                                 

Y LA EDUCACIÓN BILINGÜE PRIVADA 

En la escuela privada, los medios, en teoría no son el problema. Estamos hablando de centros caros para las familias, pero con plantillas dotadas y sistemas pedagógicos propios que se fijan en las necesidades individuales. Y es que al parecer, no se trata de saber escribir una frase condicional perfecta, sino en saber expresar una condición de forma hablada, aunque sea con errores menores. Y que haya comunicación fluida entre los interlocutores. De alumno a alumno y entre alumnos y profesor. O lo que es lo mismo, desarrollar las destrezas comunicativas en aulas que no estén masificadas. 

Gerard O'Donell es subdirector de Infantil y Primaria del colegio Brains, en Madrid y prefiere no hablar de bilingüismo. "Nosotros somos más partidarios de hablar de 'equilingüismo', es decir, el manejo de ambos idiomas en los mismos términos. Aplicamos una metodología única, basada en las exigencias generales de la LOMCE, pero con proyectos en los que las competencia lingüística se adquiere de manera natural y transversal. Evaluamos de forma que el grueso de la nota es el contenido de la materia y la lengua es un extra. Con un sistema completamente personalizado por alumno para que todos ellos avancen en las asignaturas"

O'Donell asegura que el bilingüismo en un colegio privado es completamente distinto a un colegio público, ¿La razón? "La falta de inversión suficiente en los últimos. Nosotros, por ejemplo, empezamos a trabajar el inglés con un sistema británico para los primeros cuatro años de vida de un niño con una inmersión total de inglés en el que su entorno habitual es en este idioma".

Con todos los ingredientes, al final, sabemos que el bilingüismo asegura que nuestros hijos, en general, tendrán mayor manejo del idioma extranjero. ¿Los peros? En Primaria podrían tener déficits en las materias que se imparten en inglés aunque éstos serían recuperables -según en qué centros, en Secundaria y Bachillerato-. En cuanto a la educación privada, el mayor de los problemas será el tamaño de tu bolso.

'To be or not to be'. Esa es la cuestión...