¿Fuman más los más pobres? En EEUU, un informe del Gobierno dice que el tabaquismo marca la brecha económica y cultural

Puede resultar que, al final, fumar sea un estigma social. Muchos fumadores ya se quejan de vivir casi dentro de un gueto, pero ahora podrían poner el grito en el cielo. Un estudio encargado por el Instituto de Evaluación y Medidas de la Salud de EE.UU -Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), en sus siglas inglesas- viene a decir que fumar es cosa de pobres. O que lo pobres dejan menos de fumar. O que quien menos formación tiene... más fuma

José J. Alonso/Qué.es 2 de abril de 2014

Habrá algún amante de los habanos ignorante. Por supuesto. Y algún fumador pobre. Faltaría más. Pero también los hay que no fuman y que repelen el hábito tabáquico. ¿Estamos ante una generalización discriminatoria? Sí, para eso sirve, entre otras cosas, la estadística. Pero eso no quiere decir que, en EE.UU no haya mayor porcentaje de no fumadores entre quienes tienen estudios superiores que entre quienes no los tienen. Pero según muchos críticos con este tipo de estudios merece más la pena gastar dinero en investigaciones sobre las razones por las que este fenómeno se produce.

A la polémica se une el hecho de que el periódico más influyente del mundo 'The New York Times' quiso poner cara a las cifras sobre fumadores en su país y se fijo en un muy acomodado barrio de la capital federal, Washington, en el que solo un 10% de la población adulta fuma en contra de lo que ocurre en el condado de Northwest Arctic Borough, al este del estado de Kentucky, mucho más pobre. Allí cuatro de cada diez vecinos adultos sí que fuma. Con esta extrapolación se viene a ahondar mucho más en un dibujo que puede caer en cliché si es que pensamos en la imagen que todos tenemos del multimillonario encendiendo su habano con billetes de 500 euros. ¿Que imagen es más errónea?

                         

Pero al caso. Esa extensa encuesta federal, que recoge datos desde 1996 gasta 2012 y que fue publicada la semana pasada se basa en 4,7 millones de entrevistas a personas de 18 años hacia adelante. Y es que si el citado estudio refleja que el número de personas que fuman y a la vez el crecimiento socioeconómico de cada una de las zonas se pueden cruzar: El tabaquismo crece en las zonas de menor desarrollo económico en el país y se fuma mucho menos, donde más binestar económico existe.

Vamos, que los sectores de mayor poder adquisitivo y de educación más cualificada han dejado el tabaco en mayor proporción que los ciudadanos de ingresos bajos y un nivel de formación inferior. Echar humo del cigarro ya no es glamuroso, o como dice el estudio, "los fumadores ya no están en los lugares más lujosos y urbanos, pero permanecen y crecen en los pobres pueblos más apartados", lo que según sus autores significa "un crecimiento de las diferencias entre ricos y pobres, especialmente en lo que tiene que ver con los cuidados de la salud que incluso lleva a algunos sectores de la población, como las mujeres más pobres, a vivir vidas más cortas".

"A lo largo de las dos últimas décadas -señala el informe-, los estados y los condados -comarcas- han introducido numerosas políticas y programas para combatir esta epidemia. Hemos constatado que en numerosos condados los progresos han sido escasos. En muchos lugares todavía se fuma a niveles equivalentes a cuando todavía el tabaco no era reconocido ampliamente como uno de los mayores riesgos de enfermedad y muerte prematura". Al final, al informe solo le falta decir que a fumar se animan cada vez menos blancos, anglosajones y protestantes. "Entre los colectivos más fumadores se sitúan los nativos americanos o los mexicanos. Se observa que el decrecimiento en este periodo está vinculado a la economía: los condados con ingresos más altos tienen una caída en el consumo que supera a los de los que tienen rentas más bajas".

A Javier Blanco, portavoz de Fumadores por la Tolerancia este estudio le parece discriminatorio, aunque también le provocó alguna carcajada: "Aunque se base en millones de entrevistas realizadas durante 50 años. ¿El estudio se refería también a pobres y miserables ignorantes como Paul Auster, Premio Príncipe de Astuarias de las Letras? Mira los médicos y sociedades clínicas tienen que dedicarse a curar y no a pagar estudios de opinión. ¿Sabes que dice uno de esos estudios de opinión, pagados además por alguien poco sospechoso como la Sociedad Española de Neomología, que los hombres más fumadores son los del colectivo médico y entre las mujeres, las enfermeras".

Para Blanco, "estos estudios, siempre favorecen las opiniones de quien los paga. Mira, en este país como en EE.UU, hay gente con mucho poder, dinero e influencia. Con mucho crédito social que son fumadores declarados. Y en España, todos los Presidentes del Gobierno, sin excepción, son o han sido fumadores. Y el más homenajeado de todo ellos, Adolfo Suárez, era fumador empedernido. Es pura demagogia. Como diría Joquín Leguina, otro fumador pobre e ignorante, estas estadísticas, estas extrapolaciones es como hablar del vecino de Nueva York que es atropellado todos los días'. Todo esto es muy peligroso. Nosotros apostamos por el fumador informado, limpio y respetuoso con los demás".

               

Este tipo de datos'cruzados' no se dan solo en EE.UU. El informe Panorama de la Educación de la OCDE, presentado en España, entre otros países, subraya que a menor nivel educativo mayor es la proporción de la población que sufre obesidad o es fumadora. Para los 'países OCDE', el número de fumadores es particularmente alto entre los adultos con educación inferior al Bachiller (37%) y bajo entre aquellos con Educación Terciaria (21%). Y en este caso, España presenta una mayor proporción de adultos fumadores que la media de la OCDE en los individuos con mayor nivel educativo (27%) . Sin embargo, al igual que que la mayoría de los países esta proporción es menor que el porcentaje de adultos fumadores con un nivel de estudios inferior a estudios universitarios (38%).

"La idea de que la educación genera beneficios sociales es cada vez más generalizada. En las últimas décadas diversos estudios han señalado de forma consistente la correlación entre niveles elevados de educación y mejores condiciones de salud en los individuos", señala el informe.

Carlos Jiménez es neumólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Cree que la prevalencia de tabaquismo en España y en toda Europa están disminuyendo cada año,"pero es cierto que a niveles menores de formación y renta, a capas más desfavorecidos, esa prevalencia es mayor. Esto no es discriminatorio. Se debe a que a mayor información sobre el tabaquismo y mayor formación hay mayor incentivo para dejarlo. Por cierto, sobre los médicos y enfermeras fumadores, es cierto que hace tiempo los profesionales sanitarios fumaban mucho. Los que más. Pero desde hace tiempo tienen un papel modélico y ejemplificador".

Para este doctor, es cierto que hay que ir a las causas, más que a constatar una realidad que se da por sabida. Hay que extender aún más la información sobre el tabaquismo a todas las áreas y niveles sociales. Y sobre todo, los estratos sociales con rentas elevadas pueden pagar tratamientos de deshabituación al tabaco. Son bastante caros. Esos tratamientos deberían ser gratuitos para todos los pacientes con alta dependencia". 

Según la Asociación Española contra el Cáncer, el tabaco es responsable de aproximadamente el 30% de las muertes por cáncer, del 20% de las producidas por enfermedades cardiovasculares, y del 80% de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (EPOC). El 50% de las personas que fuman regularmente morirán a causa del tabaco y en  nuestro país España el número de muertes anuales atribuibles al consumo de tabaco se sitúa en 50.000.