La leche, ¿alimento necesario o veneno?

El consumo de leche de vaca ha descendido en España un 15% en los últimos 20 años. En parte, se debe al auge de las corrientes contrarias a este alimento, que afirman que su ingesta está asociada a más de 300 enfermedades.

Arancha Cuéllar 24 de febrero de 2014

¿Es necesario beber leche más allá de la etapa de crecimiento? Es cierto que el hombre es el único mamífero sobre la faz de la Tierra que sigue consumiendo leche en la etapa adulta y, es por ello, que las corrientes contrarias, provenientes en su mayoría de la cultura asiática, ponen en tela de juicio la necesidad de su ingesta. Razones a favor y en contra de la leche hay para aburrir. Y, a diferencia de lo que ocurre con otros debates que admiten matices, en éste el resultado es o blanco o negro. Quienes se posicionan en favor de su consumo, hablan de que es indispensable para llevar una dieta equilibrada rica en calcio. Quienes se posicionan en contra, afirman sin tapujos que se trata de "un veneno" que "se asocia a unas 300 enfermedades", entre ellas cáncer de colon, cáncer de mama, enfermedades cardiovasculares y diabetes. Lo cierto es que ni a unos ni a otros convencen los argumentos esgrimidos por la parte contraria, y ello a pesar de los estudios científicos que respaldan las dos teorías. Lo que sí es una realidad indiscutible es que el consumo de leche de vaca ha descendido en España un 15% en los últimos 20 años, en detrimento de la bebida de soja. Hoy en día, el consumo medio es de un vaso diario, cuando los expertos que están a favor consideran que lo deseable serían de dos o tres vasos al día.

En nuestro afán por ser lo más objetivos posible, hemos tenido en cuenta a las dos partes. Por un lado, hemos consultado al profesor Sergio Calsamiglia Blancafort, catedrático de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona, defensor del consumo de leche de vaca. Por otro, a José Ramón Llorente, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular, y totalmente contrario a este alimento. En palabras del primero, sin ser el alimento perfecto (ya que no contiene hierro) la leche sí es "el alimento más completo y equilibrado" que puede existir en la pirámide alimenticia. "No hay mayor equilibrio que el de la leche de vaca en cuanto a energía, proteínas, grasas y azúcares", apunta este experto. Además, afirma que el 60% del calcio que consume el ser humano procede de los productos lácteos. "El resto de la pirámide de la alimentación es pobre en calcio, salvo en el caso de algunos vegetales o frutos secos como las almendras", explica. En este sentido, dice que alimentos como las gambas, por ejemplo, son ricas en calcio, pero si se consumieran en exceso no serían muy saludables. "Si tuviéramos que obtener el calcio solo de las almendras y las gambas, engordaríamos mucho y el colesterol se nos dispararía", dice.

Todo lo contrario opina Llorente, que asegura que "es engañoso asociar el calcio exclusivamente a la leche". Según explica, hay muchísimos otros alimentos -muchos más de los que apunta Calsamiglia- ricos en calcio. "Todas las verduras, sobre todo las más oscuras, los cereales como el sésamo, los ajos, la cebolla, los puerros, las legumbres, los frutos secos como almendras, nueces, piñones... son entre cinco y ocho veces más ricos en calcio que la propia leche de vaca", especifica.

LA LECHE Y LAS ENFERMEDADES, ¿MITO O REALIDAD?

Pero quizás lo más controvertido del tema es la afirmación tajante, por parte de quienes están en contra de su consumo, de que la leche es "veneno" y "está asociada a 300 enfermedades", entre ellas, el cáncer de colon. A juicio del profesor Calsamiglia, eso "no se sostiene por ningún lado. Precisamente, la Fundación Internacional de la Prevención del Cáncer recomienda la leche de vaca para prevenir el cáncer de colon". Y va más allá: "El consumo de la leche es indispensable también para el fortalecimiento de los huesos y por salud cardiovascular, además de para prevenir la diabetes y proteger contra enfermedades vírico-bacterianas.", advierte.

Reconoce, eso sí, que tres de cada 100 personas son alérgicas a la leche y sus derivados lácteos y que la única solución es dejar de tomarlos. No ocurre lo mismo con el tema de la intolerancia a la lactosa (el azúcar de la leche), que sí tiene solución reduciendo su consumo mediante la leche baja en lactosa o con yogures.


Leche y derivados lácteos.

En cuanto a que el exceso de mucosidad está asociado a la leche de vaca, sostiene que "no se ha demostrado científicamente que tenga relación alguna, a pesar de todos los estudios que se han hecho intentando relacionarlo". Todo lo contrario a lo que dicen las corrientes anti-leche, que asocian el asma a la producción excesiva de moco en las vías respiratorias, estimulada precisamente por la ingesta de esta bebida. De hecho, recuerdan, que con los resfriados muchos médicos no recomiendan beber leche.

Por otro lado, el presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular, lejos de decir que la leche sirve para fortalecer los huesos, habla de la osteoporosis (disminución del tejido óseo) como una enfermedad asociada a la misma. De hecho, advierte de que su incidencia es elevada en EEUU (también en Europa, aunque en menor medida), precisamente donde el consumo de leche de vaca está disparado. "En países orientales, cuya dieta se basa en verduras, hortalizas, frutas, cereales y soja, es inapreciable", apunta. En esa línea, explica que el exceso de proteínas de la leche (caseínas) es uno de los factores más importantes en el avance de la osteoporosis.

"Un estudio reciente muestra que con una ingestión de 75 gramos diarios de proteína se pierde más calcio en la orina del que se absorbe de la dieta". En definitiva, considera que recomendar la leche a los mayores para prevenir esta enfermedad es muy perjudicial, porque, lejos de proporcionarles calcio, "descalcifica los huesos por el alto contenido de fósforo" y "la acidez que produce la leche de vaca hace que el cuerpo tenga que compensarla poniendo calcio de los huesos hacia la sangre".

LA LECHE, ¿NECESARIA PARA CRECER?

Mientras que el profesor de la Universidad Autónoma es tajante a la hora de afirmar que el consumo de leche de vaca (entera) es indispensable para el desarrollo y el crecimiento del niño entre los 18 meses y la adolescencia, Llorente no puede estar más en desacuerdo. Según sus argumentos, la lactosa es muy difícil de digerir, ya que cuando una persona llega a la edad de dos años, los intestinos elaboran menos lactasa, una enzima necesaria para absorber y digerir la lactosa. "Una persona puede desarrollarse perfectamente sin haber probado el queso y la leche de vaca en toda su vida".

Así, afirma que la leche producida por cada mamífero es específica para su cachorro durante el periodo de lactancia -el niño lactante asimila totalmente las caseínas de la leche materna, pero no va a poder hacer lo mismo con las caseínas de la leche de vaca- y que la única forma de beberla es mamándola, sin que le dé la luz y sin que tenga ningún elemento externo que la pueda contaminar: sustancias químicas, pesticidas, antibióticos o bacterias, entre otros.

En cuanto a esto último, el experto favorable a su consumo defiende que "hoy en día la leche está sometida a un control sanitario muy riguroso. No entra ni una bacteria, ni un antibiótico", puntualiza.


Vacas lecheras.

¿ENTERA, SEMIDESNATADA O DESNATADA?

La leche entera es la que tiene un mayor contenido de grasa láctea. Según los contrarios al consumo de leche, "su aportación calórica y de colesterol es muy elevada. Un vaso de leche aporta 7,2 gramos de grasa y unas 123 calorías". Sin embargo, para los que la defienden, recomiendan el consumo de la leche entera, precisamente para regular el peso. "La leche entera supone el 10% de grasa de la dieta diaria, por tanto las calorías que aporta la leche entera no son ni mucho menos tantas", dice Casalmiglia. En cuanto al colesterol, reconocen que se incrementa, como apuntan los detractores de este alimento, pero solo a corto plazo. "La ciencia ha demostrado que el colesterol baja al cuarto mes y a partir de un año está a los mismos niveles del principio".

Por ello, en su opinión, la leche de vaca ha de consumirse entera, ya que la semidesnatada o desnatada privaría al organismo de proteínas y sustancias beneficiosas para la salud, entre ellas el calcio.

LA LECHE EN LAS DISTINTAS CULTURAS

Otro hecho objetivo es que hay razas que no metabolizan bien la leche de vaca. El profesor Casalmiglia relaciona este hecho con una "mutación genética de hace 4.500 años", que provocó que los habitantes de Eurasia que se expandieron por Asia dejaran de digerir bien la lactosa, algo que no ocurrió con los que se expandieron por Europa. "Es una cuestión de costumbres. Como les sentaba mal, dejaron de consumirla. Por eso, si a un chino de 40 años le das a probar la leche por primera vez en su vida, le daría diarrea", dice. No obstante, afirma que las autoridades chinas han empezado a recomendar el consumo de leche de vaca en niños y el Ministerio de Agricultura está fomentando la creación de granjas para su producción.


Leche alemana en un centro comercial de China.

En definitiva, ¿es cierto que la leche de vaca es tan necesaria para el consumo humano y que las autoridades sanitarias están preocupadas porque no la bebemos en cantidad suficiente? ¿O es más cierto que detrás de la leche se oculta una poderosa industria cuyos intereses económicos impiden que un Gobierno pueda cargarse su consumo, a pesar de ser perjudicial para el ser humano? Como exponíamos al principio del artículo, son muchas las razones que aducen unos y otros. En cada uno está valorarlas... haciendo siempre uso del sentido común.