¿Sufres el Síndrome de la Oficina Enferma?

La mitad de las personas que trabaja en una oficina presenta problemas relacionados con el Síndrome de la Oficina Enferma. ¿Sabes lo que es?

Arancha Cuéllar - Qué.es 28 de noviembre de 2013

Si estás en una oficina cerrada en la que hay poca ventilación, escasa iluminación y, además, se grita mucho - superando los 70 decibelios- es probable que dentro de poco seas uno de los trabajadores que sufra el llamado Síndrome de la Oficina Enferma. 

Pero, ¿en qué consisten sus síntomas? Los más extendidos son dolores de cabeza, conjuntivitis, náuseas, vértigos, cansancios, problemas dermatológicos, ronquera, sensación se sequedad en la piel, dificultad de concentración y problemas respiratorios, según informa el Instituto de Biomecánica de Valencia. El trastorno se agudiza por pasar muchas horas en el mismo puesto de trabajo y la mayoría de los afectados asocia las molestias al mobiliario de oficina: silla, ordenadores, altura de mesas...

El tórax, la espalda y los costados, seguidos de la región lumbar, son las partes que más sufren con las malas posturas, según recoge el último informe de salud laboral de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

UNA DE CADA CUATRO BAJAS, POR ESTE SÍNDROME

Según datos del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, el incremento de estas dolencias provoca que el 25 por ciento del absentismo laboral sea a causa de problemas musculares derivados de este Síndrome. El problema es que, según la Sociedad de Prevención de la Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social (FREMAP), estos trastornos no suelen dar la cara de inmediato, por lo que van apareciendo con el tiempo después de ir sufriendo una sobreexposición a posturas forzadas, pasar demasiadas horas sentados frente al ordenador y dentro de una oficina, falta de contacto con la luz solar... Situaciones laborales cotidianas que pueden causar fatiga visual, dolores en las lumbares, mala circulación en las piernas o malestar en las cervicales.

ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS

Sentarse de forma adecuada -usando un alzapiés, por ejemplo- rebajar el número de horas que pasamos frente a la pantalla del ordenador, revisar los aparatos de aire acondicionado -la limpieza es fundamental para que no proliferen hongos o bacterias en la oficina- abrir las ventanas de vez en cuando para ventilar, podría ayudar bastante a minimizar el impacto de este síndrome.

Además, los expertos recomiendan que las impresoras y fotocopiadoras se instalen en un sólo lugar de la oficina, aislado y ventilado, ya que liberan gas ozono.

La temperatura también es importante. Una oficina térmicamente cómoda es aquella en la que el 80% de los trabajadores no siente ni frío ni calor: entre 20-23º en invierno y 23-26 º en verano.

Por otro lado, una práctica a evitar es la de comer delante del ordenador para evitar que los alimentos se contaminen con el ambiente. Por ello, toda oficina debe disponer de un espacio aislado y reservado a ello.

¿DE DÓNDE SURGE EL TÉRMINO?

La Organización Mundial de la Salud acuñó el término 'Síndrome del Edificio Enfermo' en los años 70. Lo hizo a raíz de una tragedia ocurrida en un hotel de Philadelphia en 1976, donde fallecieron 34 personas víctimas de la 'legionella' instalada en el sistema de aire acondicionado.

En esta década, la grave crisis energética obligó a EEUU a imponer una solución para conservar el calor en el interior de las oficinas y reducir al máximo el consumo de petróleo de los sistemas de calefacción y aire acondicionado. La solución no fue otra que la de construir edificios herméticamente cerrados. ¿Qué pasó? Pues que se consiguió ahorrar costos, pero los americanos comenzaron a trabajar en espacios donde el aire no circulaba.