El Gobierno colombiano y los campesinos no llegan a un acuerdo y sigue el paro

Sin un acuerdo para levantar los bloqueos viales terminó hoy la jornada de negociación entre los campesinos del Catatumbo (frontera noreste con Venezuela), en paro hace 35 días, y el Gobierno colombiano.

Bogotá, EFE 16 de julio de 2013

El vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, que encabeza la comisión gubernamental, no pudo convencer a los manifestantes que llevan 35 días en huelga, para que suspendieran el bloqueo de las vías.

Los diálogos se extendieron por más de seis horas, pero las partes no lograron avances, por lo que se levantaron de la mesa de negociación en el municipio de Tibú, uno de los dos en donde se concentran miles de labriegos que además reclaman que la erradicación manual de cultivos ilícitos sea concertada y se les brinden alternativas, así como la suspensión de grandes proyectos mineros, entre otros.

"Hasta aquí llega el Vicepresidente", dijo Garzón citado en la edición digital del diario El Tiempo, de Bogotá, y añadió que no hubo acuerdos luego de la reunión en la que el Gobierno tenía como "única condición" que se levantara el bloqueo de las vías.

Garzón viajó esta misma noche a Bogotá, en donde en las próximas horas le entregará al presidente Juan Manuel Santos un balance de los diálogos.

Entre tanto, uno de los líderes de los labriegos, José Abril, dijo a medios locales que "el Gobierno en cabeza del presidente de la República dijo no dialogamos sino hay desbloqueo, entonces nosotros los campesinos reiteramos que tenemos la voluntad de seguir dialogando pero reiteramos que nos vamos a seguir manteniendo en la vía, en la carretera".

El Gobierno tenía la expectativa de que los campesinos accedieran a dejar libres las vías con lo que se permitiría superar la crisis de la región porque no tienen comida. Igualmente, el comercio está paralizado y las medicinas comienzas a escasear.

El domingo, Garzón pidió a lugareños hacerle "un cariñito" al presidente Santos desbloqueando las vías porque, según él, al final con esa situación "quien pierde es la población".

Desde que comenzaron las protestas, el pasado 10 de junio, los campesinos han bloqueado las carreteras de acceso a Tibú y a Ocaña, la segunda ciudad del departamento de Norte de Santander, aunque en esta última los cierres de vías han sido intermitentes.

Coincidencia o no, la protesta campesina en el Catatumbo ha sido seguida de advertencias de otros sectores, como los caficultores a la cabeza de varios gremios agrícolas, de iniciar huelgas nacionales para presionar al Gobierno a que atienda sus reivindicaciones.

El Gobierno también recibe presiones de los mineros, que convocaron a una huelga indefinida a partir del próximo miércoles.

Los mineros tienen 15 reivindicaciones que incluyen aspectos ambientales, técnicos, legislativos y de seguridad social, así como la garantía del derecho al trabajo y que se elimine un decreto del año pasado que ordena la destrucción de maquinaria pesada utilizada en la exploración o explotación de minerales sin autorización.