Centenario del Titanic: la historia de los diez españoles que viajaron en el "buque insumergible"

'Los diez del Titanic' recoge la historia de los diez españoles que el 10 de abril de 1912 se embarcaron en el Titanic. De ellos sólo siete sobrevivieron. Los autores de la investigación, que ha revelado que fueron diez y no ocho como se creía hasta ahora los españoles que viajaron en el Titanic, son los periodistas Javier Reyero, Cristina Mosquera y Nacho Montero.

R. Alcolea / Qué.es 14 de abril de 2012

El Titanic naufragó hace cien años, el 15 de abril de 1912, tras chocar contra un iceberg dando lugar a la tragedia del siglo, pues en el naugrafio perecieron 1.518 de los 2.222 pasajeros que viajaban a bordo del buque que en su día se calificó como "insumergible". Aunque fueron pocos los españoles que navegaron en el Titanic, los diez que lo hicieron tienen una historia detrás que han investigado y que narran con detalle los periodistas Javier Reyero, Cristina Mosquera y Nacho Montero en 'Los diez del Titanic', quienes precisan "siete de ellos tuvieron mucha más suerte de la que nunca pudieron imaginar: sobrevivieron al naufragio más famoso de la historia de la navegación".

El matrimonio madrileño formado por Víctor Peñasco y María Josefa Pérez de Soto, que viajaron acompañados por su doncella, Fermina Oliva; el grupo de catalanes compuesto por Julián Padró, Emilio Pallás y las hermanas Florentina y Asunción Durán, la malagueña Encarnación Reynaldo; el empresario asturiano Servando Oviés y el barcelonés Juan Monrós (único miembro de la tripulación de origen español) son los personajes de 'Los diez del Titanic'.

LOS PROTAGONISTAS, UNO A UNO
Los recién casados Víctor Peñasco y María Josefa Pérez de Soto eran miembros de dos adineradas familias y embarcaron al Titanic para poner la guinda a su fastuosa luna de miel. Viajaron en primera clase acompañados de su doncella, Fermina Oliva, pero los tres pasajeros no corrieron la misma suerte. Fermina y Pepita se salvaron en el bote 8, pero Víctor murió en el naufragio. Su cuerpo no fue encontrado lo que obligó a la familia a comprar un certificado de defunción falso para que María Josefa pudiera ser considerada legalmente viuda. La despedida de Josefa y Víctor fue dramática y de ella ha pasado a la historia la frase que un enamorado Víctor le dijo a su mujer. No le dijo que pronto se verían, ni que estuviese tranquila, ni que todo se iba arreglar. Le deseó suerte, con todo el cariño del mundo. "Pepita, que seas muy feliz".

La doncella, Fermina Oliva, era natural de Uclés (Cuenca), aunque se había trasladado de joven a Madrid, donde instaló un pequeño taller de costura. Fue contratada como dama de compañía de la pareja durante su luna de miel, lo que llevó a que también pudiera vivir la terrible experiencia que incluyó, entre otros avatares, el amargo trance de intentar identificar a Víctor entre los cientos de cadáveres del Titanic.

Juan Monrós, el gran descubrimiento de 'Los diez del Titanic'. Nació en Barcelona pero estaba afincado en París, aunque pasó una temporada en Inglaterra para buscarse la vida. Por azar fue contratado como ayudante de camarero del lujoso "Restaurante a la carta" del Titanic. La noche del naufragio, tras una cena especial en honor al Capitán Smith, el personal del restaurante fue retenido en un corredor de tercera clase lo que les impidió acceder a la cubierta y los botes salvavidas. Su cadáver fue encontrado en avanzado estado de descomposición y se le dio sepultura en el océano.

Julián Padró, Emilio Pallás y las hermanas Florentina y Asunción Durán se conocieron en Barcelona y tomaron la decisión de emigrar a Cuba en busca de nuevas oportunidades laborales. Embarcaron en segunda clase del Titanic para dirigirse a Nueva York, en tránsito hacia La Habana. Gracias a un pasajero argentino lograron acceder a cubierta a tiempo de ponerse a salvo. Florentina y Asunción se salvaron en el bote 12 y Julián y Emilio se verían obligados in extremis a saltar al bote 9 cuando éste ya descendía por el costado del buque.

Servando Oviés, empresario asturiano, había emigrado a La Habana para trabajar en una tienda de telas de un familiar. Con el tiempo prosperó y se convirtió en un importante empresario textil. Desde 1907 viajaba cada año a Europa con escala a Nueva York para adquirir productos para su empresa. Acostumbrado a viajar en los buques más rápidos, embarcó a su vuelta a La Habana en el Titanic. Pereció en el naufragio y su cuerpo no apareció, lo que llevó a la familia a comprar, al igual que sucedió con el caso de Víctor Peñasco, un certificado de defunción. La familia llegaría a demandar a la White Star Line pidiendo una indemnización millonaria por la pérdida de sus pertenencias.

La malagueña Encarnación Reynaldo es una figura que siempre ha despertado mucho interés entre los apasionados del estudio del Titanic pues, a pesar de que sobrevivió, se conoce poco sobre su vida posterior a la tragedia. En 'Los diez del Titanic' se revlea que antes de embarcar se encontraba en Inglaterra trabajando como personal doméstico para una familia gibraltareña. En 1912 viajó a Estados Unidos en el Titanic, no se sabe con certeza si para establecerse en Nueva York o para visitar a su hermana, que estaba a punto de dar a luz. Logró salvarse en el bote 9.

La expectación en torno a los detalles del naufragio se mantiene latente en el centenario de esta tragedia en la que murieron 1.500 personas. Víctor Peñasco, Juan Monrós y Servando Oviés fueron los únicos españoles que perecieron en el hundimiento del siglo.

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