Nadan en petróleo

7 de noviembre de 2011

A la orilla del camino, un edificio alicatado en años de mayor esplendor, un sendero de cemento y lo que parecen unos rastrojos quemándose. No hay humo. Allí, entre las rocas y la gravilla, una pared de arenisca arde en una lengua de llamas. Dicen que el fuego es perpetuo y que viene de las tripas fecundas de la península de Abserón, a orillas del Caspio, hinchadas en una gigantesca burbuja de gas...

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