Ofiuco, Nostradamus y la profecía del número 13

La irrupción de Ofiuco como nuevo signo del zodiaco no sólo ha levantado revuelo entre los seguidores de la astrología, que ahora se preguntan por las características de este presunto 'nuevo' signo del zodiaco. El horóscopo trece ha alimentado además las visiones milenaristas sobre el fin del mundo, basadas en supuestas profecías  de Nostradamus.

20 de enero de 2011

Hablar de Ofiuco o de la propia astrología  es hacer un voto a lo esotérico, suspender las reservas que impone la mentalidad científica. Y aunque las verdades no sólo se alimenten de la ciencia y nos encontremos rodeados de conocimientos que no podemos aprehender, enseguida podemos encontrarnos inmersos en estrambóticas (y peligrosas) teorías que sólo buscan alimentar el miedo o la superstición.

Un tema recurrente es el del fin del mundo, que surge ahora en relación al nuevo horóscopo y a unas supuestas profecías de Nostradamus, que identificarían la aparición de Oifuco como el principio del Apocalipsis. Esta hipótesis se extiende de ordenador a ordenador en Internet y respalda su argumentación con algunos 'hechos'.

EL LIBRO PERDIDO

En 1982, una periodista italiana (Enza Massa) halló en la Biblioteca Nacional de Italia unos manuscritos fechados en 1629 e ilustrados con ochenta acuarelas. Según su investigación llevaría el nombre de 'Vaticinia Nostradumus Codex' ('Vaticinios de Nostradamus'), y es popularmente conocido como el 'Librero Perdido'. En él, al parecer, Nostradamus habría hablado de Ofiuco como 'el signo secreto' cuya aparición definiría el momento del Apocalipsis.

No obstante, además de las dificultades que conlleva la interpretación de las profecías del consultor astrológico, tampoco está del todo demostrado que el Libro Perdido saliera de sus manos. Para empezar, muchos historiadores ponen en duda las dotes pictóricas de Nostradamus. Además, el libro ha sido analizado con varios métodos por el estudio Crisostomi de Roma, entre ellos el método del carbono 12, aparte de análisis químico de la tintas, minas y colores usados. Se ha determinado que las hojas del cuaderno, los dibujos y los colores son de alrededor del 1450 (antes del nacimiento de Nostradamus). Los comentarios basados sobre la secuencia de los papas de San Malaquias son de alrededor del 1650.