El Gobierno argentino "no autoriza" la importación de cigarrillos electrónicos

El Gobierno de Argentina, donde cada día mueren unas 110 personas por el tabaquismo, recomendó hoy no utilizar cigarrillos electrónicos, cuyo ingreso al país no ha sido autorizado por las autoridades, informaron fuentes oficiales.

Buenos Aires, EFE 8 de julio de 2010

El Gobierno argentino "no autoriza" la importación de cigarrillos electrónicos
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cigarrillo electrónico no es un método seguro y eficaz para dejar de fumar, mientras que países como Australia prohibieron su comercialización. EFE/Archivo

"Los dispositivos para fumar no han presentado hasta el momento evidencias científicas de su eficacia y seguridad", indicó en un comunicado la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

El organismo oficial indicó que estos dispositivos son promocionados como alternativas saludables para dejar de fumar, pero "nunca se han sometido a ensayos clínicos que demuestren sus beneficios sobre sus riesgos", indicó.

"Los cigarrillos electrónicos pueden contener cartuchos con hasta 24 miligramos de nicotina", que "tiene una acción cancerígena y es adictiva", por lo que reemplazar el tabaco por este dispositivo "no evita los riesgos para la salud", evaluó la ANMAT.

En Argentina, según un estudio del Ministerio de Salud, fuman unas 8 millones de personas y, de ellas, la mitad quiere abandonar el cigarrillo, mientras que 500.000 "están decididos a hacerlo ya".

"Tenemos que ayudar a combatir la adicción al cigarrillo, no reemplazar un soporte por otro y con riesgos para la salud", opinó el coordinador del Programa Nacional de Control de Tabaco, Mario Virgolini.

En octubre pasado, una empresa argentina lanzó al mercado su propia versión, sin nicotina, del "e-cigarette", un cigarrillo electrónico que pretende recrear la experiencia de fumar.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cigarrillo electrónico no es un método seguro y eficaz para dejar de fumar, mientras que países como Australia prohibieron su comercialización.