El pasado día 9 de diciembre, centenares de vendedores de lotería, llegados a
Madrid desde otros muchos lugares de España, se manifestaban ante la
sede del
Ministerio de Economía y Hacienda para hacer visible su
rechazo a una reforma que entrará en vigor con el nuevo año, el
1 de
enero de 2010, y que les mantiene en vilo desde hace meses.
Concentración que los loteros quieren
repetir el martes por la
mañana a las puertas del madrileño salón de loterías, mientras en su
interior se celebra, un año más, el sorteo que más millonarios hace
en menos tiempo, el de Navidad, y en el que en éste 2009 de crisis
los españoles
jugamos más de 2.700 millones de euros.De nada han servido las palabras tranquilizadoras de los
responsables de
Loterías y Apuestas del Estado,
negando
insistentemente que en su ánimo esté
privatizar la venta de tan
popular juego de azar, ni mucho menos que se pretenda la
desaparición del décimo de lotería.
"No se va a producir ningún cambio que sea perjudicial para los
loteros. De privatización nada. No entiendo tanta polémica",
destacó, Juan Antonio Gallardo, director
comercial de
Loterías y Apuestas del Estado.El motivo de la discordia son dos disposiciones -la 32 y la 34-
incluidas -"con premeditación y alevosía, sin negociación previa",
dicen los loteros- en el proyecto de ley de Presupuestos Generales
del Estado para 2010.
"Nos han oído, pero no nos han escuchado", aseguraba Manuel
Izquierdo, lotero y presidente de
ANAPAL, Agrupación Nacional de Asociaciones Provinciales de Administradores de Loterías, una de las
patronales del sector.
Cuando entre en vigor la reforma, la
comercialización del juego
público de la lotería pasará a regirse por las normas del derecho
privado, pasándose de un sistema basado en las
concesiones
administrativas a otro basado en contratos mercantiles privados.Elena Salgado, vicepresidenta segunda del Gobierno y titular de
la cartera de Economía y Hacienda, defendía personalmente la reforma
el miércoles pasado en el pleno del Congreso, donde aseguró que
respeta los derechos adquiridos por los loteros, que podrán acogerse
al mismo si así lo desean.
Salgado argumentó que es necesaria para
"cumplir con la normativa
comunitaria y la ley de contratos del sector público". "Respeta
-dijo a preguntas del PP- los derechos adquiridos, la situación
jurídica actualmente vigente y establece la posibilidad de que los
actuales titulares se puedan acoger al nuevo régimen en un período
de dos años".
El PP había pedido previamente la destitución del director
general de Loterías y Apuestas del Estado, Gonzalo Fernández, como
responsable "de este desaguisado" y reprochado al Gobierno llevar a
cabo la reforma "de tapadillo, sin debate y sin consenso". También
reclamó una Ley del Juego, petición que han hecho igualmente los
loteros.
Manuel Izquierdo, presidente de ANAPAL, teme que la reforma
permita la entrada en el negocio de la venta de lotería de las
grandes multinacionales del juego, lo que "pondrá en peligro muchos
puestos de trabajo". "¿Porqué tocar algo que funciona muy bien?", se
pregunta este lotero.
El secretario sectorial estatal de Juego en el sindicato UGT,
Miguel Angel Rodríguez, abunda en la pérdida de puestos de trabajo
que provocará una reforma que, declaró a EFE, se ha "metido por la
puerta de atrás" en la Ley de Presupuestos. En las aproximadamente
4.000 administraciones de lotería existentes trabajan unas 12.000
personas, el ochenta por ciento con contrato indefinido.
Los loteros entienden que la "liberalización" de la venta
provocará una
disminución de ingresos para las arcas del Estado, y
critican especialmente que la lotería se pueda adquirir en máquinas
expendedoras de boletos situadas en
gasolineras, supermercados y
otras superficies comerciales."Una mayor red comercial no va a suponer, en absoluto, una mayor
venta de lotería", recalca Manuel Izquierdo, presidente de ANAPAL.
"La lotería se va a vender como se ha venido haciendo hasta ahora",
repiten machaconamente desde
Loterías y Apuestas del Estado.Desde este organismo se insiste en que, al igual que hasta ahora,
la elección de los nuevos puntos de venta estará sometida a los
principios de publicidad y concurrencia, y en que con la
incorporación de las
nuevas tecnologías se logrará una red de ventas
más fuerte y moderna.