Según la red
Climate Action Network International (CAN), que
engloba a 500 organizaciones,
el objetivo actual de reducir los
gases de efecto invernadero en un 20% con respecto a 1990 no supone
ningún esfuerzo adicional para la Unión y es "a todas luces
insuficiente" para limitar el calentamiento global en dos grados.
El Grupo Intergubernamental de expertos sobre Cambio Climático
(IPCC en inglés) recomienda que las emisiones de efecto invernadero
se reduzcan en 2020 en entre un 25 y un 40% -con respecto a 1990-
para evitar que las temperaturas crezcan más de 2 grados por encima
del nivel de 1900, algo que podría tener consecuencias catastróficas
para el planeta.El director del programa europeo del
Foro Mundial para la Naturaleza (WWF), Jason Anderson, criticó que la UE proponga elevar
sus planes de reducción al 30% como "moneda de cambio" para que
otros países incrementen sus compromisos.
"El 30% debe fijarse como objetivo principal en la cumbre de los
Veintisiete que empieza mañana. La propuesta de subida adicional
debe establecerse en el 40%. Es la única manera de actuar de forma
decidida contra el calentamiento global", afirmó.
Según afirmó,
si Europa mantiene su objetivo en el 20% "dará la
espalda" a un proceso de concienciación sobre el cambio climático
"que ha liderado durante la última década"."Eso no sólo sería autodestructivo, sino que pondría en peligro
cualquier esperanza de alcanzar un acuerdo climático y toda
posibilidad de salvar el planeta", sostuvo.
¿QUIÉN PAGA?En cuanto a la financiación de la adaptación al cambio climático
en los países en vías de desarrollo, que deben aportar los países
ricos,
Anderson argumentó que la UE debería asumir un tercio de los
gastos.
"De los 100.000 millones de dólares que se estima que serán
necesarios en 2020, la Comisión Europea (CE) calcula que su
obligación es proporcionar entre 2.000 y 15.000 millones de dólares.
Eso es aún menos de lo que aportan ahora", criticó.
Respecto al rumbo de la cumbre, Kim Carstensen, de WWF, señaló
que las negociaciones se están desarrollando dentro de una
"atmósfera positiva", pero recalcó que los negociadores técnicos
"pueden decidir poco" en cuanto a los objetivos finales de reducción
de CO2 y la mitigación de los efectos del cambio climático.
"Para las decisiones reales habrá que esperar a la llegada de los
representantes ministeriales este fin de semana y de los jefes de
Estado y de Gobierno a finales de la próxima semana", apuntó.
Aiden Meyer, de la Unión de Científicos Preocupados, sostuvo, por
su parte, que Washington "no tiene libertad ilimitada" para proponer
una reducción "ambiciosa" de emisiones hasta que no concluya el
proceso parlamentario en su país, pero añadió que "la puede
mejorar".
Señaló que la administración del presidente Barack Obama debe
"recuperar el ritmo" tras los "años perdidos" por el Gobierno de
George W. Bush y apuntó que la presión del "sector del petróleo"
está impidiendo que EEUU "dé un salto adelante decisivo".
No obstante, elogió que Obama esté planeando un proyecto para
financiar medidas para reducir la deforestación en países en
desarrollo, lo que se traduciría en un descenso de las emisiones
"fuera de EEUU".
La reducción de emisiones causadas por la deforestación y la
degradación de los bosques (REDD) y la preservación de esas áreas
son otro de los temas relevantes que se debate en
Copenhague.
El director general del Centro Internacional para la
Investigación Forestal (CIFOR), Francis Seymour, reclamó hoy que se
cree un "mecanismo global" que pague a los países en vías de
desarrollo por proteger sus bosques y reducir sus emisiones REDD.
"La deforestación supone hasta el 20% de las emisiones de gas de
efecto invernadero, más que todo el sector del transporte", afirmó.
Seymour abogó por que en la cumbre se establezca quiénes son los
dueños de los bosques y del CO2 que almacenan, y que se fijen
sistemas justos en los Pagos por Servicios Ambientales (PSA) para
preservar los bosques.