La infraestructura ha sido financiada por el
CSIC, el Ministerio de
Ciencia e Innovación y la Generalitat de Valencia, a través de un Fondo
Europeo de Desarrollo Regional. La información
facilitada por el sistema, que emplea un campo magnético de 7 Teslas
--unas 140.000 veces el campo magnético de la Tierra--,
permitirá
convertir al instituto en el segundo centro en el mundo con capacidad
para investigar las bases neurofisiológicas de la resonancia magnética
funcional, aún sin esclarecer.
Según informó el Centro
de Investigaciones Científicas en su página web,
todos los sistemas de
resonancia magnética nuclear emplean un campo magnético potente y
secuencias pulsadas de radiofrecuencia para traducir, mediante un
software y un hardware determinados, estas señales en imágenes
detalladas de órganos vitales o tejidos blandos. Estos
aparatos pueden obtener imágenes de actividad cerebral, y por tanto,
identificar regiones que participan de forma específica en la ejecución
de una tarea determinada.
Este tipo de dispositivos es de gran
interés en investigación neurológica, ya que permite obtener imágenes
sobre funciones del cerebro, como la función motora o la sensorial,
además de ofrecer aplicaciones clínicas.
"Se suelen
realizar resonancias funcionales para determinar la región que debe
extirparse en caso de tumor cerebral y minimizar así el impacto sobre
las funciones cerebrales", explicó el director del Instituto de
Neurociencias e investigador del CSIC, Juan Lerma.
En su
opinión,
la nueva infraestructura permitirá iniciar proyectos de
investigación "radicalmente nuevos". "Se abre la posibilidad de
determinar la arquitectura funcional del cerebro a nivel submilimétrico
para conocer no sólo cómo se adapta a procesos naturales, como el
aprendizaje o el lenguaje, sino también a las situaciones patológicas.
Toda esta información, que se analizará sobre modelos animales, se
podrá integrar en el diseño de estrategias terapéuticas orientadas a la
recuperación de la función cerebral", apuntó.
CONOCER SUS FUNCIONESUno de los primeros cometidos del dispositivo del Instituto de
Neurociencias será contribuir a determinar cuáles son los mecanismos
celulares que generan la señal de RMN funcional BOLD (acrónimo inglés
de Blood Oxygen Level Dependent), que aún son desconocidos para la
comunidad científica.
"A pesar de su gran importancia
para el diagnóstico clínico y la planificación neuroquirúrgica, no
hemos determinado en profundidad cómo la señal neuronal se transforma
en una señal vascular, que es la que recoge la resonancia", explicó el
investigador del CSIC Santiago Canals, responsable de esta línea de
investigación en el centro.
Para llevar a cabo este
estudio, los científicos combinarán los datos de RNM funcional con
otras dos técnicas de investigación como la microestimulación cerebral
profunda y el registro electrofisiológico. En la actualidad, sólo el
centro Max Planck de Biología Cibernética (en Tubinga, Alemania)
mantiene una línea de estudio similar.
El objetivo de
estos trabajos es conocer con mayor precisión los procesos
neurovasculares que permiten obtener imágenes mediante RNM funcional.
Con esta información será posible realizar análisis más precisos de las
imágenes, que redundarán tanto en las investigaciones que emplean esta
técnica como en las pruebas diagnósticas, según el CSIC.