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"El gran pacto de la Educación ha de resolverse antes de Navidad"

El ministro de Educación pone plazos para determinar si la iniciativa de un gran pacto educativo es "una insensatez o tiene visos de realidad" antes de que comience la presidencia española de la UE.

M. Gesto Lagüela / P. Biurrun 27 de septiembre de 2009

Con el curso escolar recién comenzado, Ángel Gabilondo (San Sebastián, 1949), afronta el que podría ser el mayor reto de su Ministerio esta legislatura: un Pacto de Estado de Educación que dé estabilidad normativa al sistema educativo español. Gabilondo encara el reto con optimismo, anteponiendo "las convicciones a los estados de ánimo".

Ante su inminente reunión con Dolores de Cospedal, para exponer al principal partido de la oposición las líneas generales del pacto, el titular de Educación señala que prefiere centrarse en los "puntos de acuerdo" más que en las divergencias, en una entrevista concedida a este periódico.

Usted ha insistido en que necesitamos un pacto educativo "más que nunca". ¿Por qué ahora?

Necesitamos estabilidad normativa más que nunca. Después de muchos años de democracia es indispensable asentar un nuevo pacto social. A mí me corresponde impulsar este pacto después de muchos vaivenes. No podemos cambiar la legislación cada tres años, porque nos jugamos el futuro del país.

¿De qué premisas parten para empezar a dialogar con el Partido Popular?

Me reuniré próximamente con Dolores de Cospedal, por lo que he de ser cuidadoso y presentar primero ante ella lo que quiero hacer. Puedo avanzar que una de las líneas generales será la estabilidad normativa. No nos beneficia tanto cambio de leyes. Si como consecuencia del pacto hay que hacer algún cambio normativo, se hará. Hay artículos de las leyes vigentes que se pueden mejorar.

Hemos hecho una apuesta por la igualdad de oportunidades, y ahora vamos a apostar por la calidad. Vamos a contar con los profesores, por un modelo flexible de enseñanza... Hay mucho que hablar.

Una vez que se reuna con Cospedal ¿cuál será el siguiente paso?

Queremos vernos con todos los partidos del arco parlamentario. Sobre el tiempo que manejamos, hay una cosa muy clara: las condiciones o bases para este pacto han de resolverse antes de Navidad. No digo que antes de Navidad vayamos a tener ya un pacto, pero si comienza entonces la presidencia española, tenemos que saber ya si esto es una insensatez, que creo yo que no lo es, o si tiene algunos visos de realidad.

Nuestra idea es trabajar en este pacto con honestidad, no para hacernos una foto. Y, desde luego, no para tener un titular. Queremos ver seriamente qué tenemos en común.

Usted ha señalado que quiere comenzar por tratar los puntos en común con el PP. ¿Los hay de verdad? ¿Cuáles son?

Hay muchísimos puntos en común. Muchísimos. Pongo un ejemplo: si uno mira la moción del PP en el Congreso sobre abandono escolar, y se compara con el texto de la enmienda que presentó el PSOE, enseguida se aprecian los puntos en común. Educación Infantil, Formación Profesional, combatir el abandono, la Universidad, la estrategia 2015, los campus de excelencia, el nuevo modelo de financiación de la Universidad....

Y desde luego, todo lo que tiene que ver con el esfuerzo y la exigencia. Compartimos esa posición y estaremos encantados de hablar de estos temas.

Es usted optimista. ¿Cree que las conversaciones finalizarán en Pacto de Estado?

Yo creo que va a haber pacto, y antepongo las convicciones a los estados de ánimo. Es necesario y voy a luchar para que así sea, porque creo en ello. Y no voy a luchar solo. Si dependiera solo de mí el asunto estaría muy mal enfocado. Toda la comunidad educativa, las fuerzas sociales, toda la sociedad es capaz de realizar este pacto.

En España se realiza una única evaluación del sistema educativo cada año, cuando en la UE la media está en tres evaluaciones. ¿Le parece que con una sola se pueden detectar todos los fallos del sistema?

El análisis está asentado. Hay un informe de la OCDE bastante sensato, en mi opinión. El Consejo Escolar ha elaborado otro... La situación está bien analizada. Lo que ocurre es que, con la instrumentalización política de los informes, unos subrayan sólo lo bueno, otros sólo lo malo.

Yo creo que necesitamos a alguien que se lo lea todo: lo bueno y lo malo, y a partir de ahí, nos pongamos a trabajar. Yo estoy dispuesto a leerlo todo, y eso quiere decir qué valores tiene nuestro sistema, y qué debilidades. Con serenidad.

Si uno busca defectos los encuentra, porque los tenemos, pero también hay ventajas. La igualdad de oportunidades es una de ellas. Tenemos una tasa de escolarización en niños de 3 a 6 años que supera a los países nórdicos. No es necesario pasarse todo el día autoevaluándonos, sino hacerlo cuando haya que hacerlo. En algún momento he sentenciado: "Lo que no se evalúa, se devalúa". Hay que evaluar, pero haciendo evaluaciones permanentemente no siempre se mejoran las cosas.

Tenemos una tasa de fracaso escolar muy por encima de la media de los países de nuestro entorno ¿Cómo se soluciona el fracaso escolar?

Tenemos un programa desde diciembre de 2008 para trabajar contra el abandono en cada comunidad autónoma. Es un programa reciente, aún no tenemos resultados. El fracaso se combate con un cambio de cultura social: hay que pensar que la mejor herencia es la formación. Hay que aumentar las becas y favorecer un programa de cualificación para que no se abandonen los estudios por razones económicas, estamos propiciando las becas salario, hemos aumentado el número de becas como nunca se había hecho en España.

La seducción del empleo rápido en los servicios, el turismo... estaba ahí. Ahora vemos que es una seducción con muy poco recorrido. Ahora constatamos que a mayor formación, mayor empleabilidad. Si tienes un título universitario tienes mejores perspectivas laborales que si no has cursado el bachillerato. Hay menos paro entre los doctores que entre los licenciados, y menos entre los licendiados que entre los que no tienen el bachillerato.

En lo que a disciplina se refiere ¿Cómo se puede devolver a los profesores la autoridad perdida?

Ésta es una cuestión de gran calado social. No vivimos en una sociedad disciplinada, que sólo presentea desorden en la escuela. El concepto de autoridad en España ha hecho un recorrido desde un modelo autoritario, por lo que hay que encontrar el sentido de la medida. En las aulas la autoridad tiene que ser compatible con la participación y la comunicación. En los países en los que hay más participación y comunicación hay menos problemas de autoridad. Nos conviene pensar en ello. En el Pacto de Estado deberíamos hacer una visión global e integral del asunto, reforzar al profesor y ayudarle, pero teniendo en cuenta que también nos estamos jugando el concepto de autoridad en la televisión, en los videojuegos...

¿Qué le parece la propuesta de la Comunidad de Madrid de convertir al profesor en autoridad pública e instalar tarimas en las aulas, entre otras medidas para reforzar el papel del docente?

Siempre considero bienintencionadas estas posibilidades. Por eso no descalifico nada. Pero también hay profesores que no se suben a ningún sitio, están cerca de los alumnos, trabajando en grupo. Hay aulas en las que no todos miran hacia un punto en el que está el profesor, ya que éste se sitúa en el centro... No tengo nada que decir sobre las tarimas, yo me ocupo de otras cosas, pienso de otra manera.

El concepto de autoridad no consiste sólo en que uno hable y los demás callen. Antes he hablado de otros modelos más participativos y comunicativos... Asumiendo, por supuesto, que debe haber una autoridad moral del que sabe, que es el profesor. No olvidemos que a veces el problema de autoridad no es entre el profesor y el alumno, sino que entran los padres...

Por otra parte, la Fiscalía General del Estado ya ha dado indicación de que se considere autoridad pública al profesor en el caso de que haya algún problema. Habrá que ver qué tipo de ley hace la Comunidad de Madrid para ver cuál es su concepción o alcance. Yo creo que va más por una vía administrativa. En otros lugares las medidas han sido diferentes. En Cataluña serán autoridad pública sólo los directores de los centros, no cada profesor. Para que, si hay un conflicto, no se demore la resolución.

Tanto el tema de la autoridad del profesorado como los casos de violencia en las aulas ¿se pueden relacionar de alguna manera con lo que ha ocurrido recientemente en Pozuelo?

En España hay nueve millones de estudiantes y 800.000 profesores. No pretendo quitarle importancia a cada caso, porque un solo caso es ya importante. Pero lo que es cierto es que lo de Pozuelo en concreto es muy sintomático, muy inquietante.

Ni siquiera es un gesto reivindicativo. Es como si no supiéramos divertirnos, como si no hubiéramos hecho una buena política del ocio o del tiempo joven, como si o hubieramos pensado en qué planes tenemos para la juventud. Aun así, es injustificable lo ocurrido. Los únicos responables son los propios chavales, aunque hemos visto que muchos padres tampoco han colaborado demasiado en la resolución del asunto. Repito, es una cuestión social.

Tenemos que activar el observatorio estatal de la convivencia. Yo creo que la convivencia es la clave. Hace falta mediación y resolución de conflictos, porque aquí todo se resuelve por sanción. Yo creo que a los chicos de Pozuelo hay que llevarlos a hacer trabajos para la comunidad. No soy quién para dar lecciones a los jueces, pero como Ministerio de Educación nos gustaría que incluso las sanciones fueran un acto educativo.

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León se acaba de pronunciar sobre Educación para la Ciudadanía, dando la razón a unos padres objetores. ¿En que situación nos deja la sentencia?

Educación para la Ciudadanía es una asignatura obligatoria y hay una sentencia del Supremo que lo confirma. El Gobierno de Castilla y León han señalado que sigue siendo una materia obligatoria como las demás, y que así debe tratarse. El Ministerio de Justicia recurrirá la sentencia.

Sabemos que hay personas que quieren objetar, que están buscando una salida a este conflicto. Ojalá la encontremos, pero eso no significará reconocer que no es una asignatura obligatoria. Además, cada comunidad autónoma ha hecho su propio temario. No vamos a hacer un conflicto de cada uno. Los que objetan creen que han de hacerlo así y luchan desde la legalidad vigente, tienen todo el derecho a hacerlo.

Lo que yo pido es flexibilidad. El fin de la materia no es adoctrinar, sino hacer ciudadanos. Espero que haya una asignatura que se llame Educación para la Ciudadanía, pero también espero que todas las asignaturas eduquen para la Ciudadanía.

Con respecto a la Universidad, parece que este curso se han enfriado las protestas estudiantiles contra el proceso de Bolonia.

El debate no es Bolonia sí o Bolonia no, porque hay 46 países en este proceso y España no se va a quedar al margen. El debate es hacerlo bien o mal, y vamos a intentar hacerlo bien.

Hay que apostar por las becas para que la movilidad sea efectiva. Hay un millón y medio de universitarios y yo no le quito importancia a que esté descontento uno, dos o 3.000. Pero no se puede generalizar.

El sistema universitario encuentra Bolonia como un gran desafío. ¿Cuáles son las demandas desde la Universidad? Que se haga con recursos para que no se quede en una mera operación cosmética, que se haga con mucho alcance e igualdad de oportunidades. Trabajaré para que así sea.

El escaso dominio de otros idiomas es también una asignatura pendiente

Los hemos aprendido mal y tarde. Nos resta oportunidades en el espacio europeo, en un espacio abierto como es ahora el mundo. Pero también hay que conocer otros lenguajes, no solo otras lenguas. Otras culturas. Por eso yo creo en el programa Erasmus y en la movilidad de los estudiantes,.

En muchas empresas no se mira sólo el currículum con la formación y los idiomas. Cada vez se valora más si se estado fuera. Que alguien haya vivido seis meses en Australia o tres meses en París es ya un valor añadido muy importante. Y se les nota mucho a los chavales. No es la panacea, pero el problema los lenguajes y los idiomas, está muy vinculado a la posiblidad de conocer a otra gente , de cambiar y abrir la mente.

Recientemente hemos visto un hecho que trasciencie la pura anécdota, las faltas de ortografía en el parlamento vasco. ¿Cómo valora este hecho?

Habiendo enseñanza obligatoria, todos deberíamos terminarla sabiendo hablar, escribir y algún otro idioma. Para mí esto sigue siendo un valor. Hablar correctamente, saber expresarse, saber comunicarse, saber estar en equipo, relacionándote con otro, saber leer, entender lo que uno lee y poder explicarlo, escribir adecuadamente y con claridad.

No estoy diciendo que volvamos a 'Mis Dictados' ni nada por el estilo. He llegado a decir que una palabra desajustada introduce injusticia en el mundo. Cuidar del lenguaje es cuidarse también de uno mismo.

Los datos indican que en las autonomías con inmersión linguística o una lengua vehicular no se conoce peor el castellano que en el resto. Es muy importante que no se cometan faltas de ortografía, pero no estoy seguro de que haya una geografía de las faltas de ortografía.
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