Los violentos altercados ocurridos en las fiestas de Pozuelo de
Alarcón (Madrid), en un enfrentamiento con la Policía que se saldó
con diez agentes heridos y 20 alborotadores detenidos, siete de
ellos menores, han llevado el debate político y social al fenómeno
del "botellón" y ha tenido consecuencias inmediatas: prohibiciones y
refuerzo policial.
"Esta es una sociedad que busca soluciones mágicas e inmediatas a
problemas que de repente te pegan en la cara", señala Ignacio
Calderón, director general de la Fundación de Ayuda contra la
Drogadicción (FAD). Pero no se aborda el problema, "habría que hacer
un planteamiento más global y no solo medidas puntuales si queremos
que esto se arregle", subraya.
El alcalde de Pozuelo ha prohibido beber en la calle durante las
fiestas y la juez de menores ha castigado a los siete adolescentes a
no salir de juerga a partir de las diez de la noche los próximos
tres meses. Una medida recurrida por algunos padres por
desproporcionada, pero también criticada por floja o poco
pedagógica.
LLEGAN TARDE
"Esto se ha desbordado, pero se veía venir. Problemas con el
alcohol en jóvenes y menores hay todos los fines de semana", indica
a el juez Emilio Calatayud, conocido por sus condenas
ejemplarizantes, en muchos casos que los chavales limpien los
residuos del 'botellón' o vayan a los hospitales a ver las
consecuencias de las borracheras.
"Ya va siendo hora de que las autoridades se tomen en serio el
tema, pero llegan tarde", asegura el juez de menores. "Los que
gobiernan tienen miedo a decir no y poner límites".
Hay dejación de las autoridades y de los padres, opina el juez de
Granada, autor de un "decálogo para formar un delincuente", con
advertencias sobre la permisividad de los progenitores hacia
cualquier actitud de sus vástagos, y que se puede encontrar en
Internet.
La ley prohíbe el consumo de alcohol a menores -pero se inician a
los 13 años y el 88% lo ha probado antes de llegar a los 18,
recuerda Ignacio Calderón- y también la venta a los adolescentes.
300 EUROS O UNA CHARLA
El consumo en la calle está castigado salvo en fiestas patronales
o en espacios autorizados por los ayuntamientos. Este año, y hasta
el pasado 31 de agosto, en la ciudad de Madrid la Policía Municipal
había tramitado 36.643 denuncias, frente a las 45.574 de todo el año
2008. En 49 casos los infractores eran menores de edad, menos que el
año pasado, con 167 denuncias en el ejercicio.
La sanción, 300 euros, disuade concentraciones masivas. "La
Policía va a los 'macrobotellones', a los puntos donde hay vecinos,
pero te buscas un sitio de oficinas, barrios o parques donde nadie
se va a quejar, lo dejas recogido, y sigues en ello", señala
Alejandra V., de 24 años.
El pago de la multa puede evitarse con la asistencia a una charla
para "desintoxicación", en la que se explican las medidas legales y
las consecuencias sanitarias y sociales del consumo de alcohol y
drogas.
PADRES Y PROFESORES
Los propios padres son conscientes de sus problemas de autoridad.
Un 40% confiesa no manejar bien los conflictos de convivencia, según
la FAD. En esa situación, piden mayor implicación de los educadores.
"Pero no es tan simple. Diga a los profesores que impongan cierta
autoridad, verán como están", añade Ignacio Calderón. "Aquí estamos
todos: padres, educadores, la publicidad, los medios de comunicación
y las series de televisión".
También un tercio de las familias con hijos adolescentes percibe
que no educa bien o no sabe hacerlo, y uno de cada cinco padres se
siente desbordado por las exigencias económicas de sus hijos.
Lo establece la Ley del Menor, apunta el juez Calatayud. "Los
padres respondemos de lo que hacen nuestros hijos aún cuando estén
en la calle. En cuanto empiecen a imponerse multas y condenas a los
padres, "ya se verá cómo son los primeros en decir: !Ojo!".