Presentado hoy en Madrid, el libro recoge conversaciones con
protagonistas y prototipos de los cambios como Landa, el "rey de los
calzoncillos" de las películas de los años 50, obligado a bañarse
con camiseta en las playas de San Sebastián, y Vidal, el rey del
porno más descarnado que triunfa en la tele de medianoche y en
internet.
El propio Barba explica en el prólogo que el libro está
"concebido como un viaje oral a través de nuestras costumbres
amorosas y sexuales".
Así, 'Cien españoles y el sexo' arranca en una época en que el
"burdel era casi un ritual de paso", continúa en el tiempo en que
los sueños de libertad sexual de los hippies y el mayo francés
llegan a España "con su eco amortiguado" y se adentra en "las
contadas excepciones libertinas de la España franquista como el
círculo barcelonés de la 'Gauche Divine' o la Ibiza hippy.
Protagonistas de estos capítulos son cantantes como Manolo
Escobar y Luis Eduardo Aute; políticos como Manuel Fraga -que relata
los entresijos de la censura- o Santiago Carrillo; filósofos,
ginecólogos, modelos y cupletistas que recuerdan sus experiencias,
sus miedos y conquistas.
El libro también rescata "el fastuoso despertar sexual de los
años 70 y de las películas clasificadas 'S', las musas del 'destape'
y la modernización a trancas y barrancas que acaba con el carnaval
de la movida madrileña", fin de fiesta de la transición.
Así, la actriz María José Cantudo recuerda cómo mostró el primer
pecho desnudo en el cine español -y pasó tres días llorando-, y el
actor Pablo Carbonell habla de cómo un chico de educación
conservadora se lanza a la noche más loca y desenfrenada.
A partir de entonces, el abanico de posibilidades y variantes
sexuales se amplía con la "salida del armario" de homosexuales, como
el presentador Jesús Vázquez; transexuales, como Carla Antonelli, o
"polisexuales", como el bailarín Rafael Amargo.
También es en los años 90 el momento en que cobran fuerza los
movimientos más conservadores y católicos, que comienzan a luchar
por que no se "destruya" la familia y la moral: las organizaciones
de padres como el Foro de la Familia o la Concapa, y las
organizaciones dentro de la Iglesia, como el Opus Dei y Camino.
Con la llegada del nuevo siglo conviven el cuarto oscuro de las
discotecas gay, el mundo 'swinger' o de intercambio para parejas
liberales, las meriendas de 'tuppersex' y las infinitas
posibilidades del cibersexo.
Y así hasta llegar a la época actual, caracterizada por el "auge
de los programas de sexo, las páginas web de contactos, el consumo
de juguetes sexuales, el aumento de los abortos adolescentes, el
constante descenso de la edad de iniciación, las estrepitosas
llamadas de los obispos a la abstinencia".
Todo ello hace pensar al autor que atravesamos un "segundo
destape".
Para explicar e ilustrar todas estas etapas y transiciones, Barba
deja hablar a cien personajes -algunos protagonistas, otros meros
observadores- sobre sus experiencias.
Y no hablan sólo de sexo, sino de "familia, religión, dinero,
amistad, pedagogía, política, relaciones sociales y, especialmente,
de relaciones humanas", dice el autor, quien deja todo el
protagonismo a los narradores.
Así, Alfredo Landa recuerda con cariño la prohibición de sacar
trajes de baño "con señora dentro" y la llegada de las suecas
-"¡unas santas que nos educaron!"
La promotora de la movida madrileña Blanca Sánchez apunta que en
aquellos años "follar se convirtió en un deporte: no significaba
nada".
Y la escritora Lucía Etxebarría advierte de que ahora "vivimos
una segunda represión, más salvaje que la anterior, y esta vez
centrada en la belleza física".