Responsables de la FAD han presentado hoy en rueda de prensa un
documento sobre la situación actual de los consumos de drogas en España, que
plantea un profundo cambio en las estrategias preventivas y desplazar el foco de
atención de las sustancias a las personas.
La visión de la FAD parte de la
base de que siempre va a haber drogas, por lo que "echar un pulso para acabar
con ellas es una utopía", ha asegurado su director técnico, Eusebio
Megías.
El director general de la Fundación, Ignacio Calderón, ha
considerado que las estrategias puestas en marcha en los años 80 y 90, cuando la
heroína era la sustancia dominante, con las secuelas de marginalidad y deterioro
físico que conllevaba, ya no son válidas y ha insistido en que "no vale más de
lo mismo".
Megías ha incidido en que el objetivo de la abstinencia total
no debe ser excluyente, por lo que la prevención debe plantearse de forma
compatible con algún tipo de consumo.
POR LO MENOS QUE SE CONSUMAN MÁS TARDE
Si no se puede lograr acabar con
las drogas, los objetivos deben ser que se consuma menos, que el inicio se
produzca más tarde, que se prolongue durante menos tiempo o que se haga con
menos riesgos, ha explicado.
"No podemos hacer frente al problema de las
drogas con una apuesta de todo o nada, porque perderemos", ha subrayado
Megías.
Ha recordado que el Plan Nacional sobre Drogas, creado en 1995,
ha tenido su éxito, pero en estos momentos ha perdido parte de su eficacia y,
por ello, ha propuesto actualizarlo.
Aunque la FAD plantea
avanzar hacia un horizonte de autocontrol, considera que aún son necesarios
"mecanismos de heterocontrol (control externo)", si bien sus responsables han
insistido en que "las leyes no son inmutables ni intocables".
Megías ha
advertido de que "no se pueden equiparar todos los consumos", ni "meterlos en el
mismo saco", pues no todos tienen el mismo nivel de peligrosidad.
Para la
Fundación, consumo no debe ser sinónimo de problema y no hay que magnificar las
cifras, ni utilizar los porcentajes de consumidores como único indicador para la
cuantificación de la conflictividad.
El director técnico ha pedido
también no hacer "una lectura biologicista" del consumo, ya que consumir es una
decisión personal y no todos los consumidores son adictos.
DROGA Y CULTURA
Los consumos
son también un fenómeno cultural, por lo que la FAD aboga por profundizar en la reflexión
crítica sobre ellos contando con la perspectiva de los consumidores y dar una
respuesta global más allá de la perspectiva sanitaria.
Recuerdan,
asimismo, que los jóvenes no son los únicos que consumen, por lo que no hay que
estigmatizar a este colectivo, cuya percepción no es tan diferente de la de los
adultos.
Según las últimas investigaciones de la FAD, el mayor
riesgo que los jóvenes temen en relación a las drogas es la exclusión, que se
deriva no de consumir sino de no hacerlo.