Suicidio asistido

15 de mayo de 2010

Con la mal llamada «muerte digna» la familia de un paciente terminal inconsciente podrá decidir si le administran una dosis suficiente de sedantes para que muera. Con esta ley desaparece la voluntad de los enfermos, y el personal sanitario es mero ejecutor de decisiones sobre la vida de sus pacientes. El Gobierno socialista se hace así hacedor de leyes que van contra el derecho humano más básico q...

Leer noticia completa en laverdad.es