Vídeo: Todo preparado para el bautizo de los hijos de los Duques de Cambridge

21 de Octubre de 2013

Desde que los principes Guillermo y Catalina iniciaran su noviazgo, la mayoría de sus apariciones públicas han roto con la rigidez del protocolo real británico. Todavía soltera la primogénita de los Middleton remaba sin excusas en las tradicionales competiciones de Oxford y se atrevía a hacer unos saques de voleibol para apoyar el deporte escolar. En sus primeros pasos como futuro de la Casa Windsor, se batían en duelo sobre las tablas de un teatro. En su primer viaje oficial bailaban sin pudor las danzas indigenas con las que cualquiera no habituado, al menos se sonrojaría. Todo ello hasta el simbólico momento de presentar al mundo a su recién nacido, con un padre solicito y como cualquier madre que acaba de dar a luz, mostrando sin disimulos las secuelas del parto. La historia dejaba paso a la naturalidad y otra forma de hacer las cosas.Con tres meses recién cumplidos, el bautizo de quién puede llegar a ser un día rey, inscrito como Jorge Alejandro Luis de Cambridge será un acto íntimo y con amigos, antiguos compañeros de piso, entre los padrinos. Celebrado en la capilla del palacio St James,  donde viven y donde se veló a Diana y no en el tradicional Buckingham, que sea un miercoles ya le resta boato, Asistirán abuelos y bisabuelos reales y sólo tíos de primer grado, muy lejos de la antigua pompa y boato de momentos como éste, el bautismo de la que luego fuera la reina Isabel II. El pequeño lucirá una réplica del traje de cristianar que han vestido generaciones de bebes de la realeza inglesa. Desde que lo estrenó la hija mayor de la reina Victoria, en 1841: 30 recien nacidos, los príncipes Guillermo y su padre Carlos o la propia reina, han llevado el mismo faldón con encaje de satén blanco. Recién retomadas ambos sus obligaciones, instalados en Londres y modelando a su gusto la futura monaquía, los duques de Cambridge no quieren que sea un bautizo de estado.