Vídeo: Morir de amor

31 de Marzo de 2011

Se le rompe la voz si empieza a hablar de su hijo. Pero no llora porque el marido se lo llevara. No llora porque la abandonara en el hospital, no llora por el cáncer, ni siquiera llora porque vaya a morirse. Llora porque va a morirse sin verlo. Sólo le queda una fotografía, el recuerdo, y las lágrimas que cuando caen no consuelan y son más duras que la quimioterapia. Cáncer de ovarios, extendido. Y ella cree que todo es culpa de los abortos a manos vivas que su suegra le hacía cuando venía una niña. Porque su marido no quería niñas. La única que se salvó, a la izquierda, se la dejó en el hospital. Se llevó al niño diciéndole que iban a trabajar para pagar el tratamiento, pero no volvió. Las medicinas las paga el padre de la mujer vendiendo lo poco que tiene y sabiendo que nunca podrá curarla porque  arrancaron a su niño de la mano con más dolor que la metástasis.