Vídeo: Los mandatarios tampoco vuelan

18 de Abril de 2010

De esta nube de ceniza no se salvan ni millonarios ni Reyes. El cierre del espacio aéreo ha dejado en tierra, lejos de casa, a más de un presidente de país, cuyas delegaciones han tenido que encajar trayectos como si fueran piezas de lego, para hacerlos regresar. Y si no que se le pregunten a la canciller alemana Angela Merkel. Regresar a Berlín desde Estados Unidos a donde acudió por un viaje de trabajo se ha convertido en toda una odisea de más de 60 horas de duración. Cerrado el espacio aéreo alemán, Merkel voló de San Francisco a Lisboa el pasado viernes. Desde allí tomó otro vuelo en dirección a Roma. Desde la capital italiana viajó por carretera en una limusina blindada hacia Bolzano, la frontera norte. Le acompaña un autobús con 60 funcionarios y periodistas alemanes escoltados por la policía italiana. Tras una parada obligada por un pinchazo del autobús, la canciller pasa la noche del sábado en Bolzano y reemprende por tierra otro tortuoso viaje de 820 kilómetros hasta Berlín. Pero Merkel no ha sido la única dirigente alemana tirada en un aeropuerto. El presidente portugués Cavaco Silva también recurrió al coche para regresar a Lisboa desde Praga. En total más 2.700 kilómetros, con paradas técnicas en Estrasburgo y Barcelona, donde un avión militar le traslada a Lisboa. Y por tierra se han despedido Madrid muchos ministros de finanzas que asistían al Ecofin. Algunos hoteles de lujo de Madrid han ofrecido a las delegaciones europeas servicios de alquiler de coche y conductor hasta París y Bruselas a un precio de 4.000 euros.