Vídeo: Un cónclave bajo el más estricto de los protocolos

9 de Marzo de 2013

Dormirán encerrados a partir del lunes en la residencia Santa Marta y votarán en la Capilla Sixtina bajo el más estricto de los protocolos. Los 115 cardenales, todos menores de 80 años, se reunirán el próximo martes día 12 para elegir al nuevo Papa. Pero antes, el Vaticano será minuciosamente revisado palmo a palmo para comprobar que no se han ocultado micrófonos ni ningún otro dispositivo similar. Ninguno de los presentes podrá realizar llamadas o comunicarse con el exterior. No podrán recibir periódicos, ni oír la radio, ni, por supuesto, ver la televisión. Así, en el mayor de los ostracismos posibles, arrancará el cónclave. Los cardenales recibirán unas tarjetas rectangulares con las que ejercerán su voto. Sólo podrán escribir en ellas a mano, un único nombre e intentarán que su caligrafía no pueda ser reconocida. En el momento en que un candidato obtenga los dos tercios de los votos, el cardenal decano le preguntará: "¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice?". Si ningún candidato obtuviese los 77 apoyos necesarios para ser elegido, sobre el cielo de Roma se elevará la ya conocida fumata negra, y los cardenales volverán al día siguiente e intentarán alcanzar consenso mediante dos votaciones, una por la mañana y dos por la tarde. Si el desacuerdo continúa después de tres días de votaciones, los electores se tomarán un descanso. Un día para dedicarse a la oración tras el cual se iniciará otro turno de siete votaciones.