¿Se radicalizan los partidos en Europa? En Gran Bretaña, conservadores y laboristas recuperan sus principios ideológicos

Sin entrar en situaciones explosivas como la griega con la irrupción política de los nazis, Europa, y España por extensión, podrían estar viviendo un regreso a las esencias ideológicas que no tiene por qué ser sinónimo de extremismo. La sintonía fina puede llevarnos a defender que estamos a un pie de regresar a las viejas bases ideológicas de los partidos del continente. ¿El primer caso? Reino Unido, donde conservadores y laboristas han cerrado sus congresos de septiembre, desempolvando el 'thatcherismo' más puro y las alianzas con los sindicatos. Y España, ¿hacia dónde mira? 

José J. Alonso/Qué.es 9 de octubre de 2013

Al margen de fenómenos como el griego y su 'Aurora Dorada', el desencanto político campa a sus anchas en los países del sur de Europa, los más castigados por la crisis financiera y global que asola esta parte del continente durante los últimos cinco años. Y ese desencanto podría estar gestando movimientos profundos y no tácticos en los partidos tradicionales. A lomos de la crisis, han surgido fenómenos sociales que, como el 15-M español, postulan la 'antipolítica' y denuncian la corrupción y la 'partitocracia' desde principios ciudadanos que, en el fondo, son pura ideología. Además, desde incontables foros se ha pedido, por activa y pasiva, el regreso a las raíces históricas de nuestra democracia, que para muchos no son más -ni menos- que el 'pactismo' y la Transición. ¿Se mueven los partidos europeos -y también los españoles- hacia el pasado para buscar espacios perdidos y nuevas respuestas? ¿Qué tipo de cambios serán? ¿Irán hacia las esencias ideológicas o hacia la concertación?

Aunque las islas británicas no viven bajo las mismas pautas y ritmos que la Europa continental -ni en política, ni en casi nada- el primer paso de búsqueda en los anaqueles dogmáticos se ha dado en Gran Bretaña, dónde, sin embargo, las elecciones quedan lejos, en 2015. ¿Y entonces? Tras los comicios locales de este año y la derrota sin paliativos de conservadores y liberaldemócratas que sustentan la coalición del actual ejecutivo, parece que todos los partidos, incluido el laborista, regresan a sus cuarteles de otoño al calor de sus fieles más recalcitrantes. Unos a lamerse las heridas y a utilizar como bálsamo los postulados patrióticos y thatcheristas que parecían olvidados. Y otros, a tomar impulso para confirmar que puede haber cambio de gobierno si reverdecen las alianzas estratégicas con los 'trade union' y los trabajadores. Con estos ingredientes, ¿es Reino Unido la plataforma de pruebas de la nueva 'ideologización' de los partidos europeos? ¿Es cosa puntual de la crisis? 

Según Ignacio Urquizu, profesor de Sociología de la Universidad Complutense y colaborador de la Fundación Alternativas, los partidos políticos cambian por factores sociales, económicos y políticos. "Y en el caso inglés, los 'tories' intentan copiar aquello que en los años 80 les dio sus mayores triunfos en época moderna. Y eso es el 'thatcherismo', un movimiento que significó una victoria política en términos ideológicos tal, que años después, parte de esos principios servirían también a Tony Blair para instalarse en Downing Street". Para Urquizu, la razón de la vuelta a los orígenes está clara: "No he visto ni una sola encuesta a estas alturas de partido que dé como vencedor en las próximas elecciones a David Cameron".

El caso de Ed Milliband y los laboristas es una cuestión de oportunidad, según Urquizu, autor también de 'La socialdemocracia en crisis': "Los partidos de centro izquierda se desplazan a las izquierda en momentos de crisis económica o en momentos de crecimiento de las desigualdades. Y lo hacen hacia el centro, después de haber logrado una mayoría". La agenda de reformas y recortes de Cameron, como de otros líderes europeos -como Mariano Rajoy- podría explicarlo.

CONGRESO Y 'PRIETAS LAS FILAS'

Las muestras del retorno a las viejas frases y muletillas pudieron observarse en los dos congresos, tanto de los conservadores como de los laboristas, en Manchester y Brighton, respectivamente. En el primer caso, el paso lo marca el gobierno de David Cameron castigando el "todo por nada"o la cultura de la subvención: A partir del próximo año los parados británicos tendrán que recoger basuras o atender ancianos si es que quieren seguir cobrando su prestación por desempleo. Esa es una de las reformas que ha anunciado el ejecutivo del actual primer ministro como continuidad a su programa de recortes ya anunciados. George Osborne, su ministro de Economía lo tiene señalado en rojo en su agenda para que entre en vigor antes de abril de 2014.

El plan gubernamental para adelgazar la factura en subsidios sociales conllevará la realización de treinta horas de trabajos comunitarios a la semana, asistir a programas para educarse y acudir a la agencia de empleo todos los días. Si no fuera así, se les retirará el subsidio del paro durante cuatro semanas.  Pero este no es el único cambio de calado en los sistemas sociales británicos. Desde que el actual Gobierno británico de coalición -formado por conservadores y liberaldemócratas- llegó al poder en mayo de 2010, ha aplicado un duro programa de austeridad para reducir el déficit, lo que ha incluido cambios y reducción de los distintos subsidios estatales destinados a los ciudadanos con escasos recursos, en lo que se ha tomado desde todos los ámbitos como una vuelta a los orígenes.

Sobre estos movimientos, Seumus Milne, analista político de The Guardian ya se ha mostrado convencido de que "Gobiernos como los de Reino Unido o la propia España intentan reflotar el modelo político y económico" del Thatcherismo, "a pesar de que representan el fracaso de la privatización".

¿Y en la acera de enfrente? Ed Milliband, líder de los laboristas, en su congreso de Brighton de hace pocas fechas sorprendió a no pocos británicos enseñando el camino de su política de oposición, haciéndolo correr paralelo al de sus viejos aliados, los sindicatos de las islas, en otros tiempos abandonados a su suerte. Esa es la vieja retórica del 'Labour', con un discurso anclado en la izquierda tradicional, y abiertas críticas a las desigualdades generadas por la crisis y con una propuesta concreta que ha sido recibida como un terremoto político: si llegan al poder, los laboristas congelarán las tarifas de gas y electricidad durante 20 meses si las compañías energéticas no han bajado sus precios. Y en todo ello, ya hay quien ha visto  una ruptura del laborismo con el mundo de los negocios y con el mercado, un alejamiento definitivo del centrismo de Blair y Gordon Brown.

LAS URNAS NO LO EXPLICAN TODO

Para Daniel Keohane, responsable de asuntos estratégicos de la Fundación para las Relaciones Internacionales (FRIDE), la vuelta al núcleo ideológico de conservadores y laboristas está relacionado con dos factores, fundamentalmente: "en primer lugar, ambos líderes desean apuntalar a sus principales partidarios dentro del partido, y garantizar que la campaña no desviará a otras opciones políticas sus apoyos tradicionales. Y segundo, quieren demostrar que existen genuinas diferencias de principios entre los partidos, para alejarse de la idea de que no importa lo que la gente vota porque el gobierno hará lo mismo independientemente de quien lo ostente".

Pero hasta ahora, la única verdad en Reino Unido y en el resto del continente es que las elecciones se ganan tradicionalmente por el centro, ampliando la base de electores que pueden sentirse atraídos por una opción política. Así, en Gran Bretaña puede ocurrir que "si los ultraliberales de entre los conservadores, y los laboristas más extremos ganan posiciones en ambos partidos, los grandes beneficiados sean los liberaldemócratas", añade Keohane.

Una de las claves de esta fuerza centrípeta puede ser el perfil ideológico del propio primer ministro, David Cameron, y la imagen que de él tienen las bases tradicionales de su partido. "Para el 'thatcherismo' tradicional, Cameron no es suficiente' thatcherista'. De hecho, desde Downing Street se está intentando cambiar la imagen de los conservadores para pasar de ser el 'partido desagradable', a recuperar su antigua imagen de 'conservadores compasivos', apunta Keohane. Prueba del giro ideológico de Cameron es también, además de la línea dura, su postura en Europa: ha llamado a un referéndum sobre el próximo Tratado de la Unión Europa. "No importará. Su problema es que el referéndum sólo será posible si los conservadores ganan la mayoría absoluta en las próximas elecciones", concluye este experto.

Para el futuro, las encuestas que se mantienen opacas fuera de las cúpulas de los grandes partidos, podrían estar dictando ya que Ed Miliband es firme candidato a ganar las próximas elecciones en Gran Bretaña."No es probable que sea gracias a una mayoría absoluta, pero no es descartable un acuerdo de gobierno con los demócratas liberales -muchos de los cuales son realmente demócratas sociales más que liberalconservadores-. Hay grandes posibilidades de que el próximo gobierno del Reino Unido será de Laboristas y Liberal Demócratas.", sentencia Keohane.

¿SE TRASLADARÁN ESTOS MOVIMIENTOS A ESPAÑA Y EL RESTO DE EUROPA?

Según este analista, las inercias que sacan a flote una nueva ideologización en Gran Bretaña, pueden actuar en el resto de Europa e, incluso, también en España, al menos teórícamente. "En la práctica esto es más difícil. Tanto en España como en Francia con Francois Hollande, o el SPD alemán, han tenido que dar marcha atrás en las políticas socialistas tradicionales y apoyar de cierta forma a sus gobiernos debido a la realidad fiscal . Ser elegido es una cosa, pero mandar es otra muy distinta. Como dicen los americanos : "la campaña se hace en poesía, pero se gobierna en prosa ".

Para Ignacio Urquizu España es muy pobre ideológicamente: "No hemos aportado nada o casi nada al debate contemporáneo e internacional de las ideas políticas, salvo el impulso reformista de los primeros gobiernos de Felipe González. Nuestra originalidad reside más en el método que en las esencias ideológicas. Si hubiera que volver al origen, tendríamos que volver al 'pactismo'"... Y muchos se alegrarían.

Víctor López, doctor en Periodismo y profesor de la Universidad Carlos III, autor de "La cuestión territorial en la historia del socialismo español", piensa, al respecto, que "es muy difícil en España una vuelta al espíritu de la Transición a corto plazo por varios factores. El más importante es que no existen en estos momentos dos líderes del peso específico y la personalidad que tenían en la Transición, Adolfo Suárez y Felipe González. Ni el PP con Rajoy, ni el PSOE con Rubalcaba, tienen líderes sólidos que puedan aunar el consenso ni siquiera dentro de sus propios partidos al respecto de muchas cuestiones: modelo territorial, modelo tributario o reforma de la Constitución".

El profesor López apuesta, por el contrario, por una reafirmación ideológica de cara a las bases de sus partidos. "Las próximas citas electorales de 2014 -europeas- y 2015 -autonómicas, municipales y estatales- no ofrecen un margen de pacto. La estrategia electoral será, con toda probabilidad, el frentismo y una apuesta por sus propias esencias ideológicas que el ansiado pacto".

... ¿Somos tan diferentes?