Suiza pinta sus cárceles de rosa para rebajar los niveles de violencia: ¿Conoces la importancia de la cromoterapia?

Una cárcel tranquila podría ser... ¡una cárcel rosa! La administración penitenciaria suiza ha lanzado un programa piloto por el que buena parte de los módulos más peligrosos de las instituciones penitenciarias helvéticas se han pintado de color rosa. ¿Para qué? Al parecer, es una medida destinada a lograr una convivencia con menor nivel de violencia e ira. Todo está basado en las técnicas de la cromoterapia, cuya efectividad está comprobada desde antiguo. Pero, ¿sabías que en España los reclusos también han 'jugado' con el arte, la expresión y el color en algunas experiencias parecidas?

Jose Julio Alonso/Qué.es 27 de septiembre de 2013

¿Te imaginas una cárcel pintada de rosa? Para la mayoría, este artículo es un juego o una broma absurda. Algunos pensarán en habitaciones rosa fucsia como castigo merecido y ejemplarizante. Y los eternamente disconformes sonreirán pensando que solo podría ser una ocurrencia del responsable político de turno para dejar su impronta en la historia del Ministerio del Interior.

Pero la iniciativa es real aunque la 'ocurrencia' -veremos que no lo es- no sea española sino suiza. Allí, un programa piloto denominado gráficamente 'enfriamiento rosa' se ha comenzado a aplicar a un total de 30 pabellones de, al menos, cinco cárceles del país helvético. Está basado en la terapia del color, y busca lograr un efecto calmante y un entorno "físicamente relajante" en las prisiones más peligrosas.

Se sabe, por los primeros resultados de la experiencia, que un nivel abrumador de ira puede disminuir en más del 75% en tan solo 15 minutos, pero si la cosa está muy mal , un recluso puede quedar recluido durante unas dos horas en la habitación más rosa que vaya a ver en su vida.

¿TAN IMPORTANTE ES EL COLOR?

La cromoterapia es la técnica que utiliza los colores para ayudar tanto a la mente como al cuerpo a encontrar su equilibrio. Esta técnica se conoce también como fototerapia, polarización inducida por estimulación inducida y biofotónica.

Explicado de una forma rápida y sencilla, la cromoterapia se basa en los siete colores del espectro de la luz solar -rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta- y sus vibraciones magnéticas que tienen longitudes, velocidades y ritmos de ondas diferentes.

José González, gerente de Shalom, centro de formación en naturopatía, que está radicado en Vigo, asegura que la experiencia no es tan rupturista: "La Marina norteamericana, desde inicio de los 70 del pasado siglo, trabaja en sus cuarteles con habitaciones especiales en las que una parad está pintada de este color -con una especial tonalidad-. Es la experiencia Baker-Miller que se desarrolló inicialmente con 200 persona". González advierte que la técnica tiene un tiempo de exposición muy concreto: "Estamos trabajando con los niveles de tensión arterial. Mucho tiempo de exposición en estos espacios sería contraproducente".

Esos resultados que ya han sido positivos deberían tener su continuidad, trabajando con otros colores para trabajar la concepción moral de las personas, según este experto: Pero hay que preguntar a quienes trabajan dentro de los centros penitenciarios. ¿Cómo es la convivencia en las  cárceles españolas españoles? ¿Ayudaría en España una cárcel más rosa? Según Jesús Otín, secretario federal de prisiones de UGT, en España la convivencia es "en líneas generales buena. Siempre hay picos de violencia con enfrentamientos puntuales, reyertas de patio etc. pero la primera medida sería mejorar la habitabilidad en lo que tiene que ver con los espacios disponibles, y fomentar la convivencia en espacios comunes entre reclusos y funcionarios".

Otín, que advierte que el rosa puede resultar ofensivo en depende qué situaciones, asegura que en España ha habido experiencias similares a la suiza, en general, puestas en marcha con administraciones anteriores y de forma mucho más modesta. "Por supuesto, nosotros apostamos por que este tipo de experimentos, con medios profesionales y contrastados, puedan ayudar en nuestro trabajo", concluye.

LA EXPERIENCIA DEL MÓDULO 8 DE ALCALÁ MECO

Fernando Álvarez, educador social del centro penitenciario de Alcalá Meco puso en marcha, junto al equipo de educadores del módulo 8 o de 'Valores' del centro, y un grupo de docentes de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, la experiencia 'Arte graffiti en alcalá Meco', que puede ser uno de los ejemplos españoles más cercano a la inicitiva suiza. En Alcalá-Meco se pudo comprobar como los colores, el arte, la expresividad pueden abrir a la esperanza los muros de la cárcel.

Cincuenta y seis reclusos de 18 a 25 años, en su mayoría pertenecientes a bandas latinas, fueron los artífices junto a un grupo de graffiteros profesionales como 'Asier', 'Murphy', 'Heofs' o 'Toro', de una experiencia que mejoró la cooperación, el diálogo y la convivencia de unos reclusos que se habían enfrentado en el pasado porque provenían de bandas enfrentadas en la calle.