La Justicia rusa rechaza liberar al grupo punk Pussy Riot

RAFAEL M. MAÑUECO 22 de abril de 2012

María Aliójina, Nadezhda Tolokónnikova y Ekaterina Samutsévich, componentes del conjunto musical punk Pussy Riot, deberán continuar en prisión por lo menos hasta el 24 de junio. Así lo decidió esta semana el juzgado del distrito moscovita de Taganka. Las tres jóvenes fueron las únicas que la Policía pudo identificar entre las participantes en el irreverente concierto improvisado el pasado 21 de febrero en el altar de la Catedral de Cristo Salvador de Moscú, el templo más importante del país. Interpretaron una canción con un rezo implorando a la Virgen María que salve a Rusia de liderazgo del actual primer ministro y presidente electo, Vladímir Putin. "¡Virgen María echa a Putin!", decía el estribillo.

La vista del pasado jueves en el juzgado de Taganka estuvo acompañada de una manifestación de apoyo a Pussy Riot en el exterior del edificio. Al menos 30 personas fueron detenidas durante la protesta. Aliójina, Tolokónnikova y Samutsévich se enfrentan a una posible condena de siete años de cárcel por "instigar al odio interreligioso", castigo que una gran parte de la sociedad rusa, incluyendo a muchos creyentes ortodoxos, considera excesiva.

La oposición está convencida de que detrás de todo está el Kremlin, pero también la cúpula de la Iglesia Ortodoxa rusa. Las inculpadas aseguran que su intención no fue profanar la catedral ni infligir blasfemia alguna sino protestar por el apoyo dado por el Patriarca ruso, Kiril, a Putin durante la campaña electoral de las presidenciales y por su rechazo a que los creyentes tomaran parte en la ola de manifestaciones contra el régimen.

La organización Amnistía Internacional ha declarado a Aliójina, Tolokónnikova y Samutsévich "prisioneras de conciencia" y ha exigido repetidamente su puesta en libertad.

Los rusos están divididos en relación con lo que hay que hacer con ellas. Unos creen que, aunque su comportamiento no fue precisamente ejemplar, se las debe permitir regresar a sus hogares. Aliójina y Tolokónnikova son madres de un niño de 5 años y de una niña de 4 respectivamente.

Otros, por el contrario, creen que deben ser sancionadas de forma ejemplar para que a nadie se le vuelva a ocurrir jamás repetir algo parecido en una iglesia del país y menos profiriendo "gritos" contra las autoridades.

El Patriarca considera que la acción del grupo punk en la Catedral de Cristo Salvador forma parte de una campaña contra la Iglesia Ortodoxa, en cuyo apoyo hoy domingo tendrán lugar en toda Rusia distintos actos de carácter religioso y social.