La movilización de los militares en Tegucigalpa ha sido hacia edificios como el
Aeropuerto Internacional de Toncontín, la sede del Parlamento, los alrededores
de la Corte Suprema de Justicia, la Casa Presidencial y algunos puentes de la
ciudad, entre otros sitios.
Algunos militares van provistos de escudos
metálicos, bastones de madera y bombas lacrimógenas.
Honduras vive una crisis política a raíz de las
pretensiones del presidente Zelaya de que se instale una Asamblea Nacional
Constituyente para que reforme la actual Carta Magna, a partir de 2010, lo que
rechazan diversos sectores, aunque organizaciones populares apoyan al
gobernante.
Algunos grupos que respaldan a Zelaya estarían recibiendo
favores oficiales y en algunos casos dinero en efectivo, según versiones
difundidas en la prensa local, lo que rechazan colaboradores del presidente
hondureño.
Mientras se registraba hoy la movilización de los militares,
en el Parlamento la mayoría de los diputados felicitaba al ex jefe del Estado
Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Romeo Vásquez, quien la noche del
miércoles fue destituido por no apoyar la iniciativa de Zelaya.
La
destitución de Vásquez fue anunciada en cadena de radio y televisión por el
mismo presidente, quien además informó que le había aceptado la renuncia al
ministro de Defensa, Ángel Edmundo Orellana, quien también discrepa con Zelaya,
su amigo personal.
Vásquez dijo anoche a periodistas que no apoyó la
propuesta del presidente, de celebrar el próximo domingo una "consulta popular",
orientada a reformar la Constitución, porque un tribunal de justicia dictaminó
que es ilegal.
La consulta del domingo, bajo control absoluto del
Gobierno, es para que los hondureños, según Zelaya, digan si están de acuerdo
con que en noviembre se vote a favor de una Asamblea Nacional Constituyente y la
reforma de la Constitución a partir de 2010.
El Tribunal Supremo
Electoral (TSE), único organismo autorizado para hacer consultas de carácter
político, reiteró hoy que la iniciativa que promueve Zelaya "es
ilegal".
Además, el TSE instruyó este jueves a las Fuerzas Armadas para
que no se presten a movilizar el material de consulta, como urnas, que el
Gobierno tiene previsto instalar en todo el país y para lo que Zelaya había
ordenado a los militares que brindaran todo el apoyo logístico
necesario.
La decisión de Vásquez, de no respaldar a Zelaya, ha sido
aplaudida por varios sectores, que hoy expresaron que con su actitud, los
militares han recuperado credibilidad entre el pueblo hondureño.
Los
comandantes de las ramas Ejército, Naval y Aérea, en solidaridad con Vásquez,
pusieron la noche del miércoles a disposición sus cargos.
RELANZAR LA DEMOCRACIA
Zelaya, por su
parte, tiene previsto reunirse hoy con diversos sectores sociales que aseguran
que lo apoyan, "para tomar decisiones en pro del desarrollo y de la democracia
hondureña".
Según dijo el mandatario de Honduras, la separación de Vásquez la tomó "ante la
crisis generada por algunos sectores que han promovido la desestabilización y el
caos con el fin de causar serios problemas a la institucionalidad democrática de
Honduras, al orden constitucional, y al
ejercicio del poder legalmente constituido".