El encuentro se cerró con el compromiso de reforzar la cooperación
entre los Estados miembros pero sin decisiones concretas ni
recomendaciones comunes a los ciudadanos. Eso sí,
los países de la UE descartaron la propuesta de Francia de suspender los vuelos de ida a México para contener la extensión de la enfermedad, aunque dejaron la
puerta abierta a aplicar esta medida en el futuro si es necesario.
La ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, explicó que la
propuesta francesa no suscitó "consenso" entre los Estados miembros
porque algunos países, entre ellos España, mostraron "con total
rotundidad su disconformidad" por considerar que se trata de una medida
"muy drástica" y poco "útil".
Por su parte, la comisaria Vassiliou
aseguró no tener datos de cuántas personas han viajado desde México a
EEUU en los últimos días pero dijo que
un Estado miembro, al que no
quiso identificar, desveló durante la reunión que 5.000 de sus
ciudadanos todavía están en México de turismo.
Por lo demás, la reunión puso de relieve las discrepancias entre
los Estados miembros sobre las medidas a adoptar. Así por ejemplo,
el
Gobierno italiano recomendó este jueves a todos los ciudadanos que
regresen de México que se queden en casa y no vayan a trabajar durante
siete días a partir de su llegada a Italia para evitar contagiar la
nueva gripe a otras personas en el caso de que la hayan contraído en
México. Esta iniciativa no fue secundada por ningún otro país.
El experto en gripe del Centro de Prevención y Control de
Enfermedades de la Unión Europea (ECDC, en sus siglas en inglés), Angus
Nicoll, afirmó que la nueva gripe podría afectar a entre el 40% y el
50% de la población, pero dejó claro que la mayoría de los casos serán
leves y que sólo un pequeño número de afectados, especialmente personas
mayores y con enfermedades crónicas, tendrán síntomas graves.
Posteriormente, un portavoz del centro precisó que del total de
afectados sólo la mitad tendrá algún síntoma. Y sólo el 4% de los
afectados con síntomas requerirán hospitalización. Al ser preguntada
por estos datos, Vassiliou insistió en que "no hay razones para el
pánico" y recordó que la gripe estacional provoca 250.000 muertes al
año en todo el mundo, de las cuales 40.000.
La ministra de Sanidad española rechazó especular sobre el
impacto de la gripe nueva y destacó que "aunque estemos todos alerta y
mostrando preocupación, y por tanto hemos activado los planes de
respuesta, son todavía episodios de pocos casos en cada país". Jiménez
aseguró que el representante de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) que participó en la reunión de la UE dijo que de momento este
órgano no tiene intención de elevar su nivel de alerta al 6, el máximo
posible.
Resaltó que hay acuerdo entre los Veintisiete en tres cuestiones
fundamentales. En primer lugar, en reforzar los respectivos planes
nacionales de respuesta a la gripe y la coordinación entre ellos. En
segundo lugar, los países de la UE adoptarán en todo momento "medidas
conjuntas proporcionales a la situación en cada momento en base a la
mejor evidencia científica". Finalmente, los Estados miembros están
dispuestos a ayudar a los países en vías de desarrollo que sufran la
gripe, aunque no concretaron cómo.
"Epidemias que para nuestras sociedades son preocupantes pero
pueden tener un carácter leve por el acceso a medicinas, a los
tratamientos y a los hospitales, pueden resultar letales en gran parte
del mundo que no dispone de recursos", destacó Jiménez.
ANTIVIRALES Y VACUNAS
Los ministros de Sanidad de la UE se comprometieron a "hacer un
uso óptimo de los antivirales" y a "cooperar juntos estrechamente, y
con la industria farmacéutica, para facilitar el desarrollo de una
vacuna piloto". Por lo que se refiere a los antivirales,
la comisaria
de Sanidad afirmó que los Estados miembros tienen reservas "bastante
sustanciales" siguiendo las instrucciones que dio la OMS hace unos años
para prepararse ante la gripe aviar pero dijo que no sabe si serán
suficientes.
En todo caso, Vassiliou aseguró que los países que tienen más
reservas de antivirales "expresaron su disposición a ayudar a otros en
un espíritu de solidaridad". No obstante, se descartó la creación de
una reserva de la UE, una idea que rechaza España.
Trinidad Jiménez explicó que
España cuenta con 10 millones de
tratamientos, de los cuales 2 millones están en manos del Estado y el
resto en manos de las comunidades autónomas y mantiene contactos con la
industria farmacéutica para aumentar la reserva si fuera necesario. La
decisión de retirar los antivirales de las farmacias y restringirlos al
tratamiento hospitalario tiene como objetivo evitar que "aparezcan
resistencias" porque hasta ahora "el virus es sensible a los
antivirales".
Por lo que se refiere a la vacuna, Jiménez aseguró que podría
empezar a fabricarse en agosto. Las conclusiones de la reunión destacan
también que "no hay pruebas científicas de ningún vínculo entre esta
enfermedad y el consumo de carne o productos del cerdo".