Vídeo: El robo más lento de la historia

20 de Diciembre de 2013

Un hombre entró a un asador de pollos de Chiclana de la Frontera, en Cádiz, con la intención de atracarlo, pero su torpeza convirtió el asalto en el robo más lento de la historia.  Al entrar sacó su primera arma: la palabra; y tras varios minutos intentando convencer al dueño de que se trataba de un atraco sacó su arma más peligrosa: su torpeza. Fue a la primera máquina que vio sobre el mostrador y, después de un forcejeo con el dependiente, logró hacerse con ella, pero no consiguió hacerse con el dinero. Se trataba de la báscula con la que pesan los pollos.El atracador, sin prisa, comenzó su segundo asalto; empezó a rebuscar en los cajones y entre los papeles logró  hacerse con un puñado de euros que había en una pequeña caja. El ladrón antes de huir decidió contar el botín en la misma tienda.