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19 de Diciembre de 2011

Javier Agostín lleva tiempo arrastrando su particular cruz: un proceso judicial sin salida donde le acusan de estafa. Él siente que siente que nadie le escucha. Por eso ha decidido caminar semanalmente desde Ponteareas, donde debe presentarse en el Juzgado, hasta la Audiencia de Pontevedra como modo de protesta.El grupo Toyota, del que era proveedor, le reclama un  millón de euros, y le acusa de enviarles arena en lugar de polvo catalítico con un alto contenido en metales preciosos. Su empresa Newtec suministró en 2008 y 2009 un total de 14 cargamentos de polvo catalítico y en los cinco últimos, según la acusación, presuntamente el metal fue sustituido por arena y sólo se mantuvo el polvo catalítico en la superficie de los recipientes. El querellado dice que los contenedores se enviaron debidamente precintados y cree que pudieron ser manipulados. Agostín explica que el grupo Toyota le presentó la demanda después de negarse a venderles Newtec, que facturaba cinco millones de euros al año y tenía una maquinaria de procesado más barata y eficaz que la de la competencia. El empresario denuncia la lentitud del proceso: asegura no le dejan salir de Galicia, tiene todos los bienes embargados y no puede trabajar.