Vídeo: Más problemas para Nueva Rumasa

25 de Febrero de 2011

A Nueva Rumasa, el 'holding' de empresas liderado por José María Ruiz-Mateos, se le acumulan los problemas. La Fiscalía Anticorrupción lleva un año investigando a la compañía por presunta estafa a los inversores que adquirieron los pagarés y participaciones emitidas por la compañía. Por otro lado, algunas de sus empresas están empezando a tener problemas de abastecimiento debido al impago a los proveedores que han dejado de abastecer a las fábricas. Y por último, los trabajadores de algunas de sus empresas denuncian que han dejado de pagarles las nóminas.Los miembros del Comité de Empresa de la planta de Clesa la localidad pontevedresa de Caldas de Reis aseguran que la producción en la planta está bajo mínimos. "Nos faltan muchas materias primas y estamos tirando del stock que aun tenemos en el almacén para producir", asegura José Manuel Pérez, que forma parte del Comité. "No llegamos al 10% de la producción respecto hace dos meses". Por eso temen que supermercados y superficies empiecen a prescindir de sus servicios "y que se marchen a otras empresas que les suministren de manera adecuada".Por otro lado, en un comunicado la planta ha anunciado que dejará de proveer a las marcas blancas de varios supermercados y grandes superficies.En la fábrica trabajan 160 empleados, de los cuales la mayoría "aseguran estar parados porque no hay tarea" y temen por sus puestos de trabajo. De momento, aun les deben la nómina extra del mes de diciembre y la de enero.Una situación similar están viviendo los 106 trabajadores de Carcesa en la planta de Montijo (Mérida), otra de las empresas pertenecientes a Nueva Rumasa, que también se quejan del desabastecimiento que está sufriendo la fábrica.Este desabastecimiento viene dado por los impagos por parte de la empresa a los proveedores y por la deuda que mantiene con el Ayuntamiento de Mérida. En este momento, de las seis líneas de trabajo sólo funciona una y de los cuarenta camiones que salen diariamente sólo uno salió durante la jornada de ayer. Los trabajadores llevan a cabo concentraciones todos los días desde las diez a las diez y cuarto de la mañana para protestar por la situación y ejercer presión para que se solucione, ya que temen que esto lleve a un descenso de la demanda y, por tanto, una situación aún peor.