Vídeo: Prevenidos ante uno de los virus más temidos

23 de Septiembre de 2012

Jacobo tenía solo un mes cuando contrajo el virus y tuvo que ser hospitalizado de urgencia. "La causa principal por la que fui a urgencias fue porque ese día ya no comía nada", cuenta Cristina Molina, su madre. "Se ponía nervioso porque no podía respirar". Este virus respiratorio sinticial es responsable del ochenta por ciento de los casos de bronquiolitis en menores de 2 años. Y no debe confundirse con un resfriado. "Empieza en un catarro en lo que llamamos vías altas, la nariz y la garganta", indica el doctor Manuel Sánchez Luna, neonatólogo del hospital 'Gregorio Marañón' de Madrid. "En 2 ó 3 días, el catarro no termina de curarse y empieza a provocar una inflamación en los bronquios. Si el niño es pequeño le puede provocar dificultad para poder respirar". El bebé puede presentar otros síntomas como fiebre, tos y color azul en los labios. El virus se trasmite tocando objetos contaminados o inhalando partículas infectadas. Por eso es tan importante la  prevención. "Las medidas de higiene son fundamental", explica el doctor Sánchez Luna. Por ejemplo, recomienda el lavado de manos, evitar que los niños estén en ambientes de tabaco o con personas con cuadros catarrales. Los bebés prematuros, los que padecen síndrome de Down, cardiopatías congénitas y pulmonares son los más vulnerables. En estos niños pueden ser útil cuando llega el otoño, la administración preventiva de un anticuerpo contra el virus. Si ya lo ha contraído, hay que limpiarle las fosas nasales con suero y mantener su habitación húmeda. La enfermedad dura de una a dos semanas pero la tos puede persistir. Aunque la mayoría de los veinte mil casos anuales de urgencias en España son leves, no hay bajar la guardia. Las infecciones respiratorias agudas son la principal causa de mortalidad infantil. Provocan cada año la muerte de dos millones de menores de 5 años en el mundo.