Vídeo: La playa de Barcelona lleva años siendo el gimnasio improvisado de una veintena de jubilados.

10 de Agosto de 2012

Ponerse en forma no entiende de edad. A las 9 de la mañana, bien temprano, esta veintena de jubilados no faltan a su cita diaria. Se han convertido en una gran familia de deportistas.  Así lo atestiguan muchos de los que se acercan a estas clases y que afirman que vienen de barrios muy diferentes y que ahora se han hecho amigos.Otra de estas gimnastas cuenta que llegó un día, vio a los demás viendo ejercicio, preguntó por la profesora y directamente se apuntó. Su instructora los mantiene siempre activos. A sus 87 años Genoveva no quiere que pierdan el ritmo. Cuando cerró el gimnasio al que ella iba decidió enseñar lo que había aprendido en la playa a el que quisiera aprender. De eso hace ya más de 20 años.Los alumnos están encantados y ya no se imaginan un día sin su gimnasia. Un modo de hacer ejercicio que prescinde de los nombres técnicos y se hace asequible a que cualquiera recuerde con facilidad en que consiste cada disciplina. Un ejemplo: el ejercicio del leñador.Y tras un trabajo duro, para relajar los musculos, lo mejor un merecido chapuzón.