Vídeo: El lujo se reservaba para los clientes

23 de Julio de 2010

Justo al lado, la sala en la que esperaban órdenes y donde guardaban sus cosas en decenas de taquillas amontonadas. En los locales había mujeres de hasta 13 nacionalidades para complacer los gustos de todo tipo de clientes. Los servicios estaban perfectamente organizados con habitaciones numeradas, con jacuzzis, camillas o lo que hubiesen pedido. Al mando, una encargada que atendía hasta 8 teléfonos. Cada uno correspondiente a los anuncios de prensa. Taxistas y recepcionistas de hoteles cobraban unos 50 euros por cada cliente conseguido. Todo un entramado empresarial, un gran negocio a costa de la explotación de hasta 350 chicas, obligadas a estar disponibles las 24 horas del día.