Vídeo: La Guardia Civil desarticula una red que robaba galgos de competición y amañaba carreras

23 de Febrero de 2013

Más flaco que el mismísimo rocín, bien podría haber acompañado a don Quijote. Sus andanzas, al menos, han sido igual de azarosas. Ser el mejor, supuso el reclamo perfecto para una red de delincuentes. Óscar Fernández Camacho, teniente del SEPRONA, nos lo explica: "El jefe veía qué perros les interesaban. Bien para ofrecérselos posteriormentee a sus dueños, como un secuestro exprés. Bien, en otros casos, para aprovecharlos como auténticos sementales". Y Chapapote era el campeón ideal. Hasta 1000 euros cobraban por monta. Medio millón acumularon en 4 años. Pero hace 7 meses, la federación española de galgos detectó que lo habían vuelto a inscribir en competición por su ADN, pruebas obligatorias, sobre todo, por el aumento de robos. Sin ir más lejos, hace 4 meses, al propio presidente, Luis Ángel Vegas: "En casa me sustrajeron cinco galgos, cinco hembras, de alto valor genético. Lo tenían muy bien estudiado. Y si le roban al presidente de la federación española de galgos, qué no van a hacer a un galguero normal". Y para más inri, maltratan a los animales. Les da igual los altos dividendos que les reporte, como Chapapote.  "Un perro muy sensato, muy bueno, muy tranquilo", nos explica Juan Carlos Merino, teniente coronel veterinario de la Guardia Civil. "La verdad, cuando llegó a nosotros estaba muy delgado, mucho más de lo que está aún". Y tras el acto oficial, como buen deportista, la comparecencia ante los medios. Si pudiera hablar nos habría contado lo que ha sido vivir casi la mitad de su vida secuestrado. Chapapote fue robado en Sevilla y recuperado hace tres semanas en Badajoz. Una historia que ha terminado felizmente aquí, cuando tenemos la suerte de ser nosotros mismos los que entregamos a Chapapote a su dueño, que ha preferido no ser grabado, disfrutar en la intimidad un reencuentro para el que había perdido toda la esperanza. Pero haber tomado una muestra de ADN hace 4 años, cuando todavía no era obligatorio, le ha servido no sólo para recuperarlo, sino también para ayudar al SEPRONA a desarticular la red que robaba los galgos de competición y amañaba carreras y apuestas con 29 imputados y 8 detenidos.