Vídeo: Descubren a un inmigrante argelino oculto en el casco de un ferry.

9 de Junio de 2013

Puerto de Tarifa, en Cádiz. Llega un ferry de alta velocidad procedente de la ciudad marroquí de Tánger. Algo habitual varias veces al día, sin más novedad, hasta que la policía nacional pone su atención en el casco de la derecha.  Justo al lado de las hélices, agarrado a uno de sus salientes, se esconde un hombre en bañador que resiste como puede entre el ruido y el escaso espacio que tiene. Se trata de un ciudadano argelino de 48 años de edad. Durante los 35 minutos de travesía ha puesto en riesgo su vida para cruzar el estrecho y poder llegar a España sin más equipaje que lo que le cabe en esta bolsa de basura. Su sueño se trunca al ser descubierto por los agentes. Como él, otros sesenta inmigrantes han sido detenidos en circunstancias similares en este puerto gaditano en lo que llevamos de año. Utilizan escondites cada vez más peligrosos. Como el doble fondo de una vieja furgoneta localizado por la Guardia Civil hace menos de dos meses. En otros casos están agazapados en el mismo asiento del conductor, en la guantera, o bien oprimidos entre el motor. Los bajos de un autocar o los camiones que regresan a la península tras una feria son otros de sus escondrijos. En estos lugares permanecen ocultos durante varias horas e incluso días, sin agua, sin comida y sometidos a altas temperaturas en espacios muy reducidos, sin apenas ventilación. Situaciones límite en las que el mayor éxito en caso de no llegar a Europa es poder ser descubiertos con vida por los cuerpos policiales.