Vídeo: Un centenar de presos etarras se niegan a seguir obedeciendo las órdenes de la banda

2 de Agosto de 2010

Nunca ETA ha sido tan contestada desde sus propias filas. Se les aleja la izquierda abertzale y también se resquebraja uno de sus principios más sólidos: la unidad de sus presos.Hasta ahora la banda terrorista ha expulsado a una treintena de ellos. Todos los que han renegado de la violencia y han firmado un documento en el que piden perdón a sus víctimas. En ese listado figuran terroristas con numerosas asesinatos a sus espaldas. Desde Urrusolo Sistiaga a Idoia López Riaño, pasando por Valentín Lasarte.Por eso, dentro del uso política penitenciaria como instrumento eficaz de la lucha antiterrorista el Ministerio del Interior ha procedido a trasladar a algunos de esos etarras arrepentidos desde las cárceles en que se encontraban a otras más próximas al País Vasco.El objetivo es descomponer el colectivo de presos para que no actúe como un grupo de presión al servicio de ETA, discriminar a los reclusos en función de su evolución con respecto a la violencia y realizar un tratamiento diferenciado a aquellos que se apartan de la disciplina etarra.ETA tiene además otra preocupación, aparte de estas bajas de la banda, la indisciplina. Un centenar de presos se ha plantado a las consignas de la banda terrorista.Estos no reniegan de la violencia, pero aspiran a un final dialogado del terrorismo liderado por Arnaldo Otegi. Mientras esperan ese momento, colaboran con los centros penitenciarios en los que se encuentran. Se niegan a secundar las huelgas de hambre ordenadas por ETA y los encierros en sus celdas como medida de protesta, los denominados 'txapeos'.Evidentemente, siguen siendo mayoría los más duros. Los internos considerados como más peligrosos y que se mantienen dentro de la disciplina de la banda criminal, continúan, en su mayoría, en cárceles del sur de España.Como ejemplo, los asesinos de Miguel Ángel Blanco que cumplen condena en Almería sin mostrar el menor signo de evolución.