Vídeo: Cataluña estrena tasa turística entre dudas sobre sus beneficios

4 de Noviembre de 2012

El 1 de noviembre entró en vigor en Cataluña el impuesto sobre la estancia en establecimientos turísticos. La Generalitat pretende, esas son sus estimaciones, recaudar anualmente 50 millones de euros. Esta tasa se aplica como máximo una semana. Varía entre los 50 céntimos hasta los 2,5 euros por persona y día en los hoteles de cinco estrellas y cruceros. Según el Ejecutivo catalán, la mayoría de turistas no pagarán más de un euro diario. Aunque la medida ya ha enojado a algunos clientes. "Somos una pareja y 2,25 por dos, más el 21% del IVA, es una exageración", nos comentan. Los menores de 16 años están exentos. Y en la turística Barcelona la tasa mínima sube a 0,75 y el Ayuntamiento se queda con la mitad del dinero. A falta de saber cuál será el impacto real de esta medida, si retraerá o no a los turistas a seguir visitando la región, lo recaudado se destinará a fomentar y mejorar el sector turístico. Por eso, en el sector no se ve del todo mal la medida. "No es un trauma para nosotros", explica Jorge Mateu, director del hotel 'Princesa Sofía'. "Al contrario, hay que aprovecharlo como una oportunidad más. Con lo que vamos a recaudar, promocionaremos más marca de Barcelona o de Cataluña". Aunque muchos hoteleros no lo consideran un impuesto abusivo, están en contra, porque creen que ahora no es el momento adecuado. "Cada vez ajustamos los márgenes lo más posible para atraer turismo y congresos, no deja de ser un impuesto más", argumenta Alicia Serra, directora comercial del hotel 'Catalonia Plaza'. Estados Unidos, Francia, Italia, Marruecos... hasta 23 países aplican este tipo de impuestos desde hace años. "¿Por qué no vamos a poderla cobrar nosotros?", se pregunta Francisco Domínguez, propietario del restaurante 'Rías de Vigo'. "Igual que la pagamos nosotros, pueden pagar también ellos". Pero la medida divide a turistas. Sobre todo, explican, por "lo que significa como símbolo y no por cuantía económica de recaudación". Aunque también se ve correcta la medida "si se dedica el dinero a invertirlo en mejorar la ciudad". Los touroperadores que antes del 1 de noviembre ya habían vendido paquetes de viajes con precios cerrados, deberán decidir si asumen la tasa o se la recargan al turista al llegar al hotel. Algunos establecimientos, al menos de momento, han optado por no repercutirla a los clientes.