Alejo Vidal-Quadras: "¿Que abandone yo el PP? Que se vayan otras..."

Alejo Vidal-Quadras es diputado en el Parlamento Europeo y vicepresidente de esta Cámara desde 1999. Exsecretario general del PP en Cataluña, es además miembro particularmente activo de la Comisión de Industria, Energía e Investigación. En una entrevista concedida a Qué.es habla sin cortapisas de sus diferencias con el PP, partido en el que milita desde hace 30 años.

Arancha Cuéllar - Qué.es 14 de octubre de 2013

Alejo Vidal-Quadras me recibe en su despacho de la Fundación Concordia en Madrid. Más bien le recibo yo a él. El día que fijamos la entrevista cae el diluvio universal en la capital y me confiesa, cuando llega, que ha tenido que pasarse por casa a cambiarse de ropa porque salía de la radio (de una entrevista con Jiménez Losantos) con la moto y se ha calado. ¡Ah! Ya me explico lo de la colección de motos en miniatura que cotilleo en los veinte minutos que transcurren mientras le espero. Me cuenta que es motero casi desde niño, y me narra una anécdota que me hace gracia. Con 6 años solía ir montado junto a su padre sobre el depósito de gasolina de una Bultaco, sin casco, y la Guardia Civil les saludaba amablemente. "¡Cómo hemos cambiado!, ¿eh?".

Además de motitos, en su despacho hay libros. Libros de todos los lugares del mundo que ha debido de recorrer: México, Colombia, Lisboa, Buenos Aires... Libros en catalán, en inglés, en francés... Y enciclopedias de las que ya no se ven. Y placas conmemorativas. Y cuadros. Y fotos. Y tras su silla, dos banderas que le definen como hombre y como político: la de España y la de Europa.

Los viernes es el hombre más solicitado de España. "Todo el mundo quiere tenerle, porque como siempre está fuera...", me advierte su asistente. Y es que, a sus 68 años, se pasa media vida de avión en avión, entre Bruselas, Estrasburgo, Madrid, Barcelona... Poco le queda por conocer a este hombre de mirada pilla y voz ronca que se autodefine como "un espíritu libre". De carácter afable y cercano, es totalmente cierto que gana (y mucho) cuando le tienes enfrente. Por cierto, que no se corta un pelo a la hora de poner a cada uno en su sitio. Y si no, pasen y vean.

Ha tildado de "prepotente" a la cúpula del PP porque en su seno, según usted, "el debate no existe". Dado que sus diferencias con el partido son evidentes, ¿nunca ha pensado en abandonar las filas del PP?

Yo no, ¡que abandonen otras! Las que se portan mal. Yo soy militante del PP desde hace 30 años. He defendido siempre, a veces con un alto coste personal, los principios y valores de mi partido y he sido fiel a la base doctrinal y a la base moral. ¡Serán los que ponen el impuesto de la renta al 52% y las que no contestan a las cartas las que se tengan que ir!

Parece que está usted refiriéndose a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal... ¿Es cierto que no le habla? ¿cómo le cae ella como persona?

Bueno, yo no tengo gran interés en tener relaciones personales con ella. Simplemente me gustaría que, a nivel político, me tuviera en consideración como a cualquier otro militante. Cuando nos dirigimos a ella solicitando reuniones de la junta directiva o pidiendo debates como es la celebración de primarias, ni siquiera nos contesta. Me parece una desconsideración y una falta de respeto muy grande por su parte hacia los militantes. Cuando existe una presión de las bases y de destacados dirigentes del PP, como la de Madrid o el de Baleares, que piden que los candidatos sean elegidos en primarias, que ella diga que eso ya se verá en el próximo congreso de 2015, parece que no es muy sensible a los deseos de las bases del partido, ¿no? Yo opino que eso es un error muy grave y que el partido está pagando un precio muy alto. No en vano, desde las elecciones generales, el PP ha perdido entre 10 y 15 puntos en intención de voto. No creo que este estilo prepotente, cerrado, autoritario y antipático nos ayude mucho frente a la opinión publica. La junta directiva nacional que es el gran parlamento interno del PP, tiene que reunirse cada cuatro meses según los estatutos. En los últimos dos años, se ha reunido dos veces. Marca un estilo. No interesan las inquietudes de los miembros del partido. En el PP unos mandan y otros tienen que obedecer.

Usted ha criticado duramente la subida de impuestos del Gobierno para reducir el déficit del país, ¿había alternativa?

Éste ha sido el gran incumplimiento del programa del PP que ha hecho que yo me haya situado en una posición completamente distinta a la suya. Cuando un gobierno empieza su periodo de legislatura, se plantea una disyuntiva ante la reducción del déficit: disminuir el gasto estructural del Estado o subir impuestos. ¿Qué quiere decir lo primero, que es lo que se tenía que haber hecho? Quiere decir actuar sobre esos miles de empresas, entidades y organismos públicos inútiles; actuar sobre el exceso de empleo público no funcionarial; disminuir o suprimir el gasto del Estado partidista en subvenciones; cortar gasto de autonomías que no redundan en beneficio directo al ciudadano... Por ejemplo, ¿por qué la Generalitat ha de tener una representación en un piso de lujo en Manhattan? ¿Eso me beneficia a mí? ¿y al señor del bar le beneficia? Si todo eso se hubiera hecho, no hubiera sido necesario subir los impuestos de la manera tan brutal que se ha hecho. Creo que eso ha sido un error monumental del Gobierno, en términos económicos, políticos y de incumplimiento del programa electoral, y que le costará muy caro en las urnas.

SOBRE RAJOY Y BÁRCENAS...

¿Es Rajoy el presidente del Gobierno que necesita España?

Rajoy no es el presidente que necesita España. Necesitamos un perfil más firme, más combativo frente al nacionalismo, más activo. Un presidente que se adelante a los acontecimientos y no que espere a ver qué depara el destino. Necesitamos una persona con voluntad para hacer una completa reconversión del Estado. Es evidente que Rajoy, que por otra parte será una bellísima persona, no es el perfil adecuado.

¿Y quién sería para usted la persona adecuada?

No voy a darle nombres porque personalizar no me parece conveniente.

En 30 años de militancia y 25 de política activa, usted habrá conocido muy bien a Luis Bárcenas, ¿cómo era el extesorero en el trato cercano?

¿Cómo era? Mi opinión sobre él es que era un funcionario de partido competente, un gerente muy trabajador y que resolvía los problemas. La inmensa mayoría del partido nos quedamos 'ojipláticos' cuando nos enteramos de que tenía ese dineral en Suiza, sin declarar y de origen confuso.

¿Alguna vez le ha ofrecido un sobre en 'B'?

Nunca me ha ofrecido sobres. Ni tampoco sabía que existieran esos sobres. Ha sido una sorpresa para muchos de nosotros.

El Gobierno francés le otorgó la Orden de la Legión de Honor en la categoría de oficial y en su discurso, cuenta, le vino a la mente una observación de Francis Bacon. Al igual que él, ¿opina que los españoles se creen más sabios de lo que son?

Los españoles tenemos esa etiqueta de listillos, dados a la picaresca. Pero esto no puede seguir así. Hemos de ser una sociedad responsable y madura. España ha caído en un abismo moral escalofriante. Los sindicatos roban, los partidos políticos se financian ilegalmente, el presidente de los empresarios está en la cárcel. Es un panorama desolador. Hemos de hacer una revisión a fondo de nuestro sistema de valores y España necesita una reconversión del Estado y del fundamento moral porque así no podemos seguir.

...CATALUÑA...

¿Y cree que la corrupción tiene que ver con los planes separatistas de Artur Mas con Cataluña?

En absoluto, no creo que la corrupción sea un motivo para separarse de España, porque ellos son los más corruptos de todos. El récord de latrocinio de CiU y de los nacionalistas en Cataluña es de libro Guinness.

¿Y si finalmente se celebrase un referéndum y gana el 'sí' a la independencia por amplia mayoría?

El referéndum no se va a celebrar por una razón simple: es inconstitucional e ilegal. Ningún gobierno de España puede permitirlo. Si se reformase el artículo 168 de la Constitución y permitiese esto, pues sí. Pero hoy por hoy, las posibilidades de que se haga de forma legal, son cero. Y de forma ilegal, tampoco son altas. Si se celebrase, ¿ganaría? Hoy los nacionalistas y los separatistas tienen mayoría absoluta en el Parlamento de Cataluña. Está claro que la gente les ha votado. ¿Significa esto que en un hipotético referéndum ganaría el 'sí'? Yo tengo mis dudas. Hay muchos votantes de CiU que, ante una aventura de ese riesgo, no se sumarían. Y sé de lo que hablo, que he vivido allí 55 años y es una sociedad que conozco bien.

Un catalán como usted puede vivir integrado perfectamente en Madrid, ¿ocurriría lo mismo si un madrileño (o de otra comunidad) tuviera que emigrar a Cataluña por trabajo?

Ni mucho menos. Un madrileño no podría vivir igual en Barcelona. De hecho, somos miles y miles de catalanes los que no hemos aguantado esa atmósfera opresiva, esa cobardía de la sociedad civil, esa sumisión de los medios de comunicación al poder. Nos hemos venido a Madrid en busca de libertad, porque aquello es una sociedad asfixiante, provinciana, introvertida, aldeana. Para un espíritu libre es insoportable vivir en Cataluña. Y los que pueden, se van. Yo me he venido a Madrid como otros muchos y estoy aquí tan a gusto.

¿Cuál fue el principal contraste que se encontró en el Parlamento Europeo, hace 14 años, usted que venía del catalán?

Enorme. La principal diferencia del Parlamento Europeo con los parlamentos nacionales, es que en el Parlamento Europeo el diputado individual tiene un gran margen de maniobra y de autonomía, mientras que aquí hay que ser un fiel seguidor de las instrucciones del portavoz. Allí hay dinámica de consenso y no de confrontación. El más respetado y prestigiado es el más hábil en conseguir acuerdos y no el que derrota al adversario con su artillería dialéctica. Cuando llegas allí has de cambiar el chip.

... Y, POR ÚLTIMO, EUROPA

Convenza a los 'euroescépticos', ¿para qué sirve Europa?

Del orden del 70% de la legislación española es pura transposición de normas europeas. Creo que con eso ya está todo dicho. A partir de aquí, la UE tiene grandes ventajas para los ciudadanos de los estados miembros. Garantiza la paz en Europa; aporta el mercado único, es decir, las empresas disponen de un mercado sin barreras para sus bienes y servicios; y permite la libre circulación de personas y capitales, lo que facilita el crecimiento económico. Hay muchas políticas de la UE que redundan en beneficio de todos. De cara a comerciar, si el que negocia es la UE, con sus 28 estados miembros, tiene mucha más capacidad de convicción frente a los interlocutores externos, que si España o Francia lo hacen solas por su cuenta. La UE ha sido un enorme avance en la historia de Europa con sus muchos defectos. Es cierto que el problema del euro y la deuda de una serie de países del sur complican el presente y el futuro, pero merece la pena seguir trabajando para una potente integración europea.

¿Y qué tiene que decir a los que piensan que el Parlamento Europeo es un 'cementerio de elefantes'?

En el Parlamento Europeo hay de todo. Somos 766 diputados. Hay gente joven, que empieza su carrera política en la UE, hay quien está en el centro de su carrera y hay exprimeros ministros, exjefes de estado... El tópico de 'cementerio de animales' no se corresponden con la realidad. Hay diputados europeos que trabajan 12 ó 14 horas diarias y que cogen al año entre 120 y 150 aviones. Éste es un trabajo muy fatigoso y de gran responsabilidad. Como en todo grupo humano, habrá algún caradura, pero la inmensa mayoría de diputados son gente seria, y muy comprometida con su vocación.

Y cogiendo tantos aviones al año, ¿viaja en business?

Por supuesto. Siempre. Por varias razones: porque el reglamento del Parlamento Europeo así lo prevé; porque tengo 68 años; y porque volando tanto, por mis arterias, huesos, articulaciones y salud, no creo que mis votantes quieran que mi expectativa de vida disminuya por servir a Europa. Voy en business y seguiré haciéndolo. ¡Ah! Y el billete de business nos sale con descuentos del 40%.

¿Alguna vez consigue desconectar de la política?

En Estrasburgo o Bruselas, no demasiado. Allí llego a las 8 ó 8:30 horas al Parlamento Europeo y muchos días salgo a las 22:30 horas si hay cena de trabajo.En España un poco más. Leyendo, yendo a un concierto, enseñando a montar en bici a mi hija pequeña, haciendo escapadas de fin de semana con mi mujer...