ANTONIO MONTILLA 23 de febrero de 2012
Las cuestiones bilaterales que Mariano Rajoy ha abordado en esta semana con David Cameron en Londres y, esta mañana, con Mario Monti en Roma han quedado en un segundo plano ante la fuerza con la que el presidente ha repetido un mensaje: "En España no habrá un estallido social".
El presidente ha tenido que responder a esta misma pregunta, que le han formulado tanto los periodistas españoles que le han acompañado en este viaje como los ingleses e italiano. En ambas citas ha apelado a la capacidad de "sacrificio" y a la "moderación y sentido común de los españoles" para entender que él no toma decisiones "para fastidiar a nadie", sino que lo hace movido por el interés general.
Ha reiterado que, pese a las presiones de la Unión Europea, presentará el 30 de marzo los Presupuestos Generales del Estado para 2012. Serán restrictivos, lo que falta por conocer es el cuánto. Rajoy ha preparado el terreno advirtiendo, una vez más, de que este va a ser un año "muy difícil" y que sus reformas no darán frutos en el corto plazo.
La clave está ahora en conocer si la comisión Europea aceptará una flexibilización del objetivo del déficit, tal y como reclaman España o Italia, ante la "realidad" de las nuevas previsiones económicas. Si, tal y como ya se ha apresurado a exigir el Banco Central Europeo, España debe cumplir su compromiso y reducir los números rojos del estado al 4,4%, Rajoy deberá acometer un segundo plan de ajuste por valor de 40.000 millones de euros. El presidente ha reiterado en Roma que su intención es no volver a subir los impuestos, con lo que todo el ajuste recaerá en el gasto. Afectará, según ha apuntado a Rajoy, a todos los ministerios y políticas, salvo a las relacionas con la pensiones.
Rajoy sigue cosechando elogios en Europa por las reformas estructurales que ha puesto en marcha cuando apenas se cumplen tres meses desde que llegara a la Moncloa.
Monti ha asegurado sentirse "impactado" positivamente por los cambios que ha introducido en materia laboral.
El feo de Zapatero a Berlusconi
Rajoy ha quedado "encantado" del trato dispensado por Monti. La última vez que un presidente español visitó el palacio de Chigi -donde los bedeles lucen esmoquing-, sede del primer ministro italiano, la situación fue muy distinta y rozó el esperpento. Silvio Berlusconi hizo de anfitrión a José Luis Rodríguez Zapatero. Ambos, como ha ocurrido esta tarde, comparecieron en una rueda de prensa conjunta. Lo insólito fue que Berlusconi la interrumpió en el momento en que los periodistas españoles se disponían a preguntar y abandonó la sala, dejando a Zapatero solo.
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