Manifestaciones del 15M: diferencias entre abstención, el voto en blanco, y el voto nulo

Cuando llega el periodo electoral, aquellos inconformes con los partidos políticos no suelen tener claro la manera más eficaz para demostrar su descontento. Con ocasión del movimiento 15M, la preguntas se han multiplicado. Aquí van algunas explicaciones:

Víctor.Goded - Qué.es 19 de mayo de 2011

Abstención:

Es la opción que más se escapa a las reglas estadísticas. Podría llegar a ser efectiva si llegara al 60% del electorado en adelante, aunque depende de la interpretación que quiera darle la sistema gobernante, de si lo toma como una crítica o como dejadez de quienes no quisieron ir a los colegios electorales. Lo que sí que implica directamente una alta abstención es que para conseguir un escaño sean necesarios menos votos, pero afecta por igual a todos los partidos políticos, tanto los mayoritarios como los minoritarios. A día de hoy es muy difícil que llegue al 50% en España.

Voto en blanco:

Consiste en no introducir ninguna papeleta en el sobre, es decir, que quede vacío. Es un voto emitido en concepción del cumplimiento de un deber ciudadano. Al formar parte de una papeleta válidamente emitida de conformidad con el ordenamiento, tiene que ser incluida cuando se calculan porcentajes sobre el voto válido. Es decir, es un voto que cuenta. La duda es cómo. Básicamente, con la Ley D'Hont perjudica a los partidos minoritarios, porque este tipo de votos no se reparten entre las formaciones que no tienen representación, es decir, aquellas que quedan fuera del reparto de escaños. Por lo tanto, se distribuyen entre los más votados. Resulta curioso saber que los partidos minoritarios salen beneficiados si alguien descontento decide abstenerse antes que votar en blanco.

Voto nulo:

A diferencia del voto en blanco, es un voto inválidamente emitido, con lo que no se ajusta a las opciones posibles. Un voto nulo puede ser de varias formas: incluir una papeleta no oficial; incluir varias papeletas de candidatos diferentes en el sobre; fragmentos de la papeleta que imposibilite su lectura (y por tanto, saber a quién se vota); o escribir palabras, marcas o tachaduras. Esta opción no influye en el recuento de la elección del candidato, pero sí es un importante parámetro para medir la legitimidad política, tanto del sistema electoral como de los partidos políticos y sus candidatos. Es, para entenderse bien, una abstención clara y directa. En los primeros años de la democracia en nuestro país se le relacionaba con la equivocación al ser un proceso novato. Ahora ya se sabe que es una preferencia totalmente legal y meditada.