Santos condiciona el diálogo con rebeldes colombianos al cese de la lucha armada

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, volvió hoy condicionar la apertura de un proceso de paz con las guerrillas a un cese de la lucha armada de estos grupos ilegales.

Bogotá, EFE 3 de marzo de 2011

"Quien quiera hablar de paz y ahora esté transitando el sendero oscuro de la violencia, del secuestro, del terror, deberá antes abandonarlo para que la sociedad esté dispuesta a ese diálogo", sostuvo Santos.

Asimismo, defendió que su Gobierno cree en la paz y trabaja por ella, pero "no a cualquier precio".

"No al precio de tolerar la violencia y la violación flagrante de los derechos humanos por los grupos ilegales", manifestó el presidente en la apertura de un foro conmemorativo del aniversario número 25 de la visita al país del papa Juan Pablo II.

El ahora beato viajó a Colombia en julio de 1986 y su periplo fue el segundo a este territorio de un Sumo Pontífice, después del realizado en 1968 por Pablo VI.

"Para lograr la paz, más que estar hablando constantemente de ella, más que empeñarnos en conversar con quienes se niegan al diálogo desarmado, debemos concentrarnos en construir condiciones de paz y reconciliación", insistió el jefe del Estado.

En este contexto, admitió que, un cuarto de siglo después de la visita de Juan Pablo II, Colombia "muestra, al fin, un horizonte más optimista".

"No hemos derrotado todavía a los violentos, pero cada vez están más arrinconados y, sobre todo, más aislados de la opinión pública nacional e internacional, que condena su accionar terrorista e inhumano", dijo luego.

Pero reconoció que si bien "han desaparecido los grandes carteles y los grandes capos", hay "ramificaciones peligrosas e indeseadas del narcotráfico".

Santos fue invitado a la apertura del foro "Juan Pablo II y su huella en Colombia, 25 años después", organizado en Bogotá por la embajada de Colombia ante la Santa Sede y las fundaciones Konrad Adenauer y Revel.

El evento reunió, entre otros, al nuncio apostólico en Colombia, Aldo Cavalli, y a la jerarquía de la Iglesia católica en el país, encabezada por el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Rubén Salazar, así como al expresidente Belisario Betancur, jefe del Estado por la época de la visita del fallecido papa.