Tras despegar a las 10:15 horas del aeropuerto sevillano de San
Pablo, el A400M realizó un vuelo de casi cuatro horas durante el
cual la tripulación, formada por dos pilotos, el español Ignacio
Lombo, y el británico Edward Strongman, acompañados por cuatro
ingenieros franceses, probaron los sistema del avión militar.
El Rey de España asistió, en compañía de la ministra de Defensa,
Carme Chacón, y del ministro de Industria, Turismo y Comercio,
Miguel Sebastián, a este vuelo inaugural, y recibió a los pilotos a
pie de pista, felicitándoles efusivamente por el desarrollo de su
trabajo.
Don Juan Carlos, en un breve discurso pronunciado en español e
inglés, hizo un llamamiento a los gobiernos europeos y a la
industria para que se alcance un acuerdo final que convierta el
programa de este avión en un "éxito total".
El Rey destacó la importancia que tiene la colaboración entre
gobiernos e industria en Europa, "al alcanzar un entendimiento mutuo
ante los desafíos que se producen en el siglo XXI".
Por ello, "me gustaría mostrar mi apoyo a todas las naciones que
están involucradas en este programa", y también "animar a los
gobiernos y a la industria a alcanzar, en cuanto sea posible, un
acuerdo final para convertir este programa en un éxito total", dijo.
A ese respecto, el máximo directivo de Airbus, división de la que
depende Airbus Military, Tom Enders, confesó la complicada situación
económica del proyecto y pidió un esfuerzo a los clientes.
De hecho, el presupuesto inicial del desarrollo del programa del
A400M estaba diseñado como si de un avión comercial se tratase y se
hablaba de una inversión de 20.000 millones de euros, pero ahora
desde Airbus Military se habla de renegociar el contrato por
tratarse de un avión militar, e incluso de incrementar la inversión
en 5.000 millones más.
Esta nueva negociación está abierta hasta final de año, cuando
los diferentes gobiernos tomen una decisión al respecto, aunque el
ministro de Defensa francés, Hervé Morin, ha anunciado que en los
próximos dos meses es cuando se debe tomar una decisión.
El proyecto del A400M nació en el año 2003, tras el acuerdo
alcanzado por siete países europeos que se comprometieron a la
compra de 180 unidades, con un importe del programa de cerca de
20.000 millones de euros.
Estos países eran Alemania (60 unidades), Francia (50), España
(27), Reino Unido (25), Turquía (10), Bélgica (7) y Luxemburgo (1).
Posteriormente se unieron al proyecto Sudáfrica, con ocho aviones y
Malasia, con cuatro unidades.
Recientemente y tras los retrasos acumulados por el desarrollo
del avión, más de dos años, y el aumento del precio del mismo, el
gobierno sudafricano ha decidido suspender la compra.
El A400M tiene una capacidad de carga de 37 toneladas, posee una
longitud de 45,1 metros, una envergadura de 42,4 metros, y una
altura de 14,5 metros. Monta cuatro motores TP400 que le permiten
desarrollar una autonomía de entre 3.295 y 6.390 kilómetros.
Por su tamaño se encuentra por detrás de los dos supergigantes de
transporte militar, el Antonov AN225, ruso, fabricado en Ucrania,
que es el de mayor tamaño del mundo, con 84 metros de longitud, y el
Lockheed C5 Galaxy, estadounidense, que tiene una longitud de 75
metros.
El A400M va a permitir a Airbus Military competir con dos modelos
similares y algo obsoletos ya, como son el Lockheed C130 (Hércules)
y el Transall C-160.
La unidad que voló hoy, denominado MSN1, es el primer prototipo
de este modelo, que finalizará sus pruebas en la localidad francesa
de Toulouse, y al que se irán incorporando otros cuatro aviones, el
MSN2 y en MSN3, en la primera mitad del 2010, el MSN4 a finales del
mismo año, y en el 2011 se incorporará el quinto aparato.
La primera entrega tendrá lugar a finales del 2012, y será
Francia quien reciba el primer A400M.