Hijo de un antiguo trabajador del departamento ministerial que
ahora pasa a gestionar, Blanco entra a los 47 años en el Gobierno de
José Luis Rodríguez Zapatero después de haber edificado un nuevo
PSOE.
Astuto, meticuloso, obstinado, con fama de duro, dialogante, con
una gran capacidad de trabajo y un empeño casi obsesivo por
controlarlo todo; tranquilo, tímido, cariñoso, y, sobre todo, con un
enorme olfato político.
Son algunos de los adjetivos que quienes le conocen aplican a
Blanco, uno de los hombres más cercanos y de mayor confianza del
presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que ha
querido premiar diez años de fidelidad con este cargo.
Blanco, quien se autoproclama cristiano "sin complejos" pero muy
crítico con la jerarquía eclesiástica, aparcó los estudios de
Derecho que había iniciado en la UNED para dedicarse
profesionalmente a la política.
Nacido en Palas de Rei (Lugo) en 1962, ingresó en 1978 en el PSOE
contagiado por su profesor de Filosofía en Bachillerato, el actual
alcalde de Lugo, José López Orozco.
Fue secretario general de la Juventudes Socialistas de Galicia,
secretario general del PSdeG-PSOE de Lugo y miembro del Comité
Nacional gallego.
Con 27 años fue el senador más joven de la cuarta legislatura
(1989-1993). Después, en los comicios municipales de mayo de 1991,
fue elegido concejal por el Ayuntamiento Palas de Rei, y, en las
legislativas de junio de 1993, salió reelegido senador por Lugo.
Ocupó por primera vez un escaño en el Congreso tras las generales
del 3 de marzo de 1996 y revalidó el puesto de diputado en las
legislativas de marzo de 2000.
Desde entonces, ha renovado su acta de parlamentario en 2004 y
2008, y ha pasado de ser secretario de Organización y Coordinación a
vicesecretario general del partido (julio de 2008).
Vehemente y resolutivo, apostó toda su carrera política por José
Luis Rodríguez Zapatero y su proyecto de Nueva Vía, al lado de quien
consiguió movilizar a las bases del PSOE y obtener "in extremis" el
compromiso de la mayoría de los delegados con una estrategia que aún
no ha desvelado.
Juntos vencieron en julio del año 2000 al contundente "aparato"
de Ferraz, se hicieron con los mandos del partido y devolvieron la
ilusión a una militancia que venía de atravesar una durísima
experiencia.
Apenas queda nada del PSOE de entonces porque Blanco ha ido
jubilando a toda aquella generación y ha movido piezas hasta
conseguir un partido distinto y hecho a su medida y a la de
Zapatero, en una tarea no exenta de dificultades en la que ha tenido
que dinamizar la vida orgánica del socialismo español.
Quienes le conocen le elogian por haber sabido realizar toda esta
tarea de forma discreta, sin levantar ampollas y consiguiendo que
todo este trabajo permitiera a Zapatero poder ir asumiendo con más
facilidad el liderazgo político.
Zapatero sabe que Blanco es una persona de fiar, señalan sus
íntimos, que recuerdan que las tareas que le han sido encomendadas
dentro del partido han sido gestionadas y, en la mayoría de las
veces, resueltas razonablemente.
Por eso, nadie pone en duda su capacidad de influencia en
Zapatero y, de hecho, las personas del entorno del presidente
admiten que sigue siendo uno de los pocos que se atreve a decirle
las cosas a la cara al jefe del Ejecutivo.
En el PSOE se le atribuye el éxito de las distintas campañas
electorales que han permitido a Zapatero ganar dos elecciones
generales consecutivas.
Maneja todos los hilos del partido, hasta el más recóndito, y,
como buen gallego, es hábil con el encaje de bolillos, hasta el
punto de que ha podido configurar las diferentes listas electorales
sin encontrar oposición alguna.
Casado y padre de dos hijos, confiesa que su interés es la
política, que va a esquiar una vez al año, que su película favorita
es "Mar Adentro" y que le gusta la música de Serrat, Sabina y Carlos
Núñez, así como los libros "Soldados de Salamina", "La silla del
águila", "Mater Dolorosa" y "La sombra del viento".
Preocupado "lo justo" por su vestimenta y con cierta fama como
cocinero, en los últimos meses ha adelgazado una decena de kilos
gracias al ejercicio y a la dieta que para él estableció la
secretaria de Integración y Convivencia del PSOE, Bernarda Jiménez,
experta en nutrición.