Una ruta desvela en París la impronta de los españoles en la Revolución Francesa

Una nueva ruta cultural propuesta por el Instituto Cervantes de París desvela mañana, fiesta nacional en la que Francia celebra la toma de la Bastilla en 1789, la huella de los españoles durante la Revolución Francesa.

París, EFE 13 de julio de 2011

Desde el inicio de las revueltas hasta la ejecución de Maximilien Robespierre en 1794, que marcó el final del período conocido como "El Terror", un nutrido grupo de españoles estuvo implicado en varios acontecimientos clave de la revolución, y los pasos de una docena de ellos podrán seguirse ahora en un recorrido por la ciudad de la luz.

La catedral de Notre-Dame, donde el aristócrata y militar granadino Andrés María de Guzmán repicó la campana mayor como señal para la insurrección de Robespierre, o el café Corrazza, punto de encuentro para revolucionarios como José Marchena, José de Hevia o Juan Antonio Carrese, son dos de las paradas obligatorias.

La plaza de la Concordia, bautizada entonces como "de la Revolución", aparece en el recorrido como el lugar donde rodó la cabeza de Guzmán, apodado "Don Tocsinos", junto con las de sus correligionarios, en 1794.

La aristócrata española Teresa Cabarrús, simpatizante de la Revolución Francesa hasta el punto de ganarse el sobrenombre de "Nuestra Señora de Termidor", aparece en varias ocasiones, una de ellas en la prisión en la que coincidió y trabó amistad con la futura esposa de Napoleón Bonaparte Joséphine de Beauharnais.

La alcaldía en la que Beauharnais contrajo matrimonio con Napoleón, en presencia de Cabarrús, es igualmente uno de los lugares en los que seguir el rastro de la española, hija del entonces ministro de Finanzas del Rey de España.

La plaza de la Bastilla, la antigua iglesia de los Teofilántropos, la iglesia de Saint-Eustache, el Oratorio o la prisión de La Conciergerie son otros de los puntos que el Instituto Cervantes propone visitar.

"La Historia no solo la hacen los grandes hombres", aseguró con motivo del lanzamiento de la ruta el escritor español José Manuel Fajardo, autor del ensayo "La epopeya de los locos. Españoles en la Revolución Francesa".

Fajardo recordó, en un comunicado, que son necesarios "mil pequeños actos para que en las fechas señaladas alguien decapite a un rey, proclame la independencia de una nación o descubra el Nuevo Mundo".

A finales de este mes, otra ruta, disponible en la página web del Instituto, seguirá los pasos del Premio Nobel de Literatura peruano Mario Vargas Llosa, durante los siete años que estuvo en París en la década de los sesenta.