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Noche infernal en Orán: Sus 42,6 grados de mínima marcan un nuevo récord mundial

La temperatura no bajó de 42,6ºC durante la madrugada del 28 de junio. La OMM  indicó que se cree que se trata de la temperatura mínima más alta jamás registrada por un termómetro.

Servimedia 10 de julio de 2018

Noche infernal en Orán: Sus 42,6 grados de mínima marcan un nuevo récord mundial
Foto: Pixabay

El calor extremo y las precipitaciones intensas han marcado las primeras semanas de este verano en algunas zonas del hemisferio norte. 

Por ejemplo, la temperatura mínima se quedó en 42,6ºC el pasado 28 de junio en Quriyat, una localidad costera de Omán bañada por el Mar Arábigo, según destacó este martes la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Esta agencia de la ONU especializada en el tiempo, el clima y el agua indicó en un comunicado que este verano se han registrado "temperaturas extremas e inusuales" en algunas áreas de la Tierra. Así, Quriyat no bajó de 42,6ºC durante la madrugada del 28 de junio. Aunque la OMM no registra las noches más calurosas, indicó que se cree que se trata de la temperatura mínima más alta jamás registrada por un termómetro.

Además, la localidad argelina de Ouargla, situada en el desierto del Sáhara, llegó a 51ºC el 5 de julio, lo que probablemente es el récord de temperatura más alta nunca registrada en Argelia. La más elevada en África son los 55ºC medidos en julio de 1931 en Kebili (Túnez), pero la OMM precisó que hay dudas sobre la fiabilidad de los registros térmicos en la era colonial de este continente.

En América, la estación de Furnace Creek, en el Parque Nacional del Valle de la Muerte (California, Estados Unidos), registró 52,0ºC el pasado 8 de julio. El récord de ese lugar son 56,7ºC medidos el 10 de julio de 1913.

Otras partes de California también han quedado atrapadas este verano por el calor extremo. El centro de Los Ángeles estableció un nuevo récord mensual de temperatura mínima con 26,1ºC en la noche del 7 de julio y el aeropuerto de Burbank fijó una nueva efeméride de temperatura máxima de 48,9ºC el pasado día 6, superando los 45ºC registrados en 1971.

En Canadá, una ola de calor combinada con la alta humedad en la provincia de Quebec causó la muerte a docenas de personas, especialmente vulnerables y ancianos. Por el contrario, partes del este de Canadá vivieron un breve retorno del clima invernal al nevar en partes de Terranova y Cabo Bretón, con temperaturas de -1ºC en St John's y Halifax; desde 1996 no se vivía un ambiente más propio del invierno en esas zonas en pleno mes de julio.

INUNDACIONES EN JAPÓN

Por otro lado, Japón ha sufrido las peores inundaciones y deslizamientos de tierra en décadas, con varios récords diarios de precipitaciones. Según cifras oficiales del Gobierno correspondientes al 10 de julio, más de 150 personas perdieron la vida y se espera que aumente el número de víctimas. Alrededor de 10.000 casas han quedado destruidas o inundadas.

Entre el 28 de junio y el 8 de julio hubo fuertes lluvias extraordinarias causadas por la gran cantidad de vapor de agua proporcionada por un frente de lluvia estacionario, además del aire húmedo del tifón Prapiroon.

La precipitación total en muchos sitios de Japón dobló a cuadruplicó lo normal en julio, con 1.800 litros por metro cuadrado en Shikoku, 1.200 en Tokai, 900 en el norte de Kyushu, 600 en Kinki y 500 en Chugoku, lo que descencadenó una gran cantidad de deslizamientos de tierra e inundaciones, pese a que Japón es uno de los países del mundo mejor preparados para la reducción del riesgo de desastres.

Por otra parte, la OMM subrayó que "los episodios de calor y precipitaciones extremas están aumentando como resultado del cambio climático". "Aunque no es posible atribuir los eventos extremos individuales de junio y julio al cambio climático, son compatibles con la tendencia general a largo plazo debido al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero", añadió.

Muchos estudios recientes han encontrado que la probabilidad de que se produzcan episodios climáticos extremos se debe a la actividad humana, ya sea directa o indirectamente. De un conjunto de 131 investigaciones publicadas entre 2011 y 2016 en el Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana, el 65% recalca que la probabilidad del episodio se vio significativamente afectada por las actividades antropogénicas.