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Las aves comen de 400 a 500 millones de toneladas de insectos al año

Estos números han sido calculados en un estudio dirigido por Martin Nyffeler, de la Universidad de Basilea (Suiza) y publicado en la revista 'The Science of Nature'. Los otros autores de la investigación son Çagan Sekercioglu, de la Universidad Koç (Turquía), y Christopher Whelan, de la Universidad de Illinois en Chicago (Estados Unidos).

Servimedia 9 de julio de 2018

Las aves comen de 400 a 500 millones de toneladas de insectos al año

Las aves de todo el mundo consumen de 400 a 500 millones de toneladas métricas de escarabajos, moscas, hormigas, polillas, pulgones, saltamontes, grillos y otros artrópodos al año, y desempeñan un papel importante para mantener bajo control las poblaciones insectívoras que se alimentan de plantas y pueden destruir bosques o cultivos.

Estos números han sido calculados en un estudio dirigido por Martin Nyffeler, de la Universidad de Basilea (Suiza) y publicado en la revista 'The Science of Nature'. Los otros autores de la investigación son Çagan Sekercioglu, de la Universidad Koç (Turquía), y Christopher Whelan, de la Universidad de Illinois en Chicago (Estados Unidos).

Nyffeler y sus colegas basaron sus cifras en 103 estudios sobre el volumen de presas que consumen las aves insectívoras en siete de las comunidades ecológicas más importantes del mundo, conocidas como biomas o paisajes bioclimáticos o áreas bióticas.

Según sus cálculos, las aves se alimentan de entre 400 y 500 millones de toneladas de insectos por año, pero es más probable que esas cifras sean superiores. Ese análisis está respaldado por una gran cantidad de estudios experimentales realizados por muchos equipos de investigación diferentes en una variedad de hábitats en diferentes partes del mundo.

"La población mundial de aves insectívoras anualmente consume tanta energía como una megaciudad del tamaño de Nueva York. Consiguen esta energía capturando miles de millones de insectos herbívoros potencialmente dañinos y otros artrópodos", apunta Nyffeler.

Las aves que habitan en los bosques consumen alrededor del 75% de los insectos ingeridos, lo que supone alrededor de 300 millones de toneladas de insectos por año, de los cuales 100 millones de toneladas son comidas por aves en áreas de sabana, pastizales y tierras de cultivo, y por las que viven en los desiertos y en la tundra ártica. Las aves cazan activamente insectos, especialmente durante la temporada de cría, cuando necesitan presas ricas en proteínas para alimentar a sus crías.

SERVICIOS ECOSISTÉMICOS VITALES

Los investigadores señalan que las aves insectívoras abarcan una biomasa de alrededor de tres millones de toneladas. Nyffeler dice que el valor comparativamente bajo para la biomasa global de aves silvestres se puede explicar parcialmente por su muy baja eficiencia de producción.

"Las estimaciones presentadas en este documento enfatizan la importancia ecológica y económica de las aves insectívoras en la supresión de plagas de insectos potencialmente dañinos a escala global, especialmente en áreas boscosas", explica Nyffeler, quien dice que esto es especialmente así para los ecosistemas de bosques tropicales, templados y boreales.

"Sólo algunos otros grupos de depredadores, como las arañas y los insectos entomófagos (incluidas las hormigas depredadoras en particular) pueden mantenerse al día con las aves insectívoras en su capacidad para suprimir las poblaciones de insectos que comen plantas a escala global", agrega.

Un estudio de 2017 que también dirigió Nyffeler mostró que las arañas consumen entre 400 y 800 millones de toneladas de insectos cada año. Otros grupos de depredadores, como murciélagos, musarañas, erizos, ranas, salamandras y lagartos, parecen ser enemigos naturales valiosos, pero menos efectivos de los insectos que comen plantas.

"Las aves son una clase de animales en peligro porque están muy amenazadas por factores como la deforestación, la intensificación de la agricultura, la propagación de plaguicidas sistémicos, la depredación de los gatos domésticos, las colisiones con estructuras artificiales, la contaminación lumínica y el cambio climático", apunta Nyffeler, quien agrega: "Si no lo resolvemos pronto, debemos temer que se pierdan los servicios ecosistémicos vitales que proporcionan las aves, como la supresión de plagas de insectos".