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Le eximen de pagar la pensión a su hija de 30 años que no aprueba sus estudios ni trabaja

El Supremo no considera ajustado a Derecho que "una hija que tiene treinta años de edad cuando esta resolución se dicta, que está recibiendo alimentos de su padre desde el año 2007, que sigue estudiando, como lo hacía entonces, que puede, y debe desarrollar, como ha hecho en ocasiones, trabajos remunerados", pretenda seguir recibiendo ayuda económica de su progenitor.

Alfonso Mata 3 de julio de 2018

El Tribunal Supremo ha eximido a un padre divorciado de pagar la pensión alimenticia a su hija de 30 años que, aunque sigue estudiando, es incapaz de aprobar sus exámenes; además la mujer no trabaja. El progenitor, en paro, pasaba una pensión de 350 euros mensuales a su hija, de nombre Tamara, desde mayo del 2007, según informa 'Cope'.

Tras las dificultades del padre para salir adelante, pidió a los juzgados que se le eximiera del pago. En una primera instancia, el juzgado de Madrid limitó la cifra a un pago de 150 euros mensuales, una sentencia que confirmó la audiencia provincial. Pero ha sido el Supremo quien la ha anulado teniendo en cuenta que, por un lado, la hija sigue estudiando pese a tener 30 años."El aprovechamiento académico de la demandada (estudios de Química Industrial) se debe calificar de deficitario", señala la sentencia, y valorando por otro, los escasos recursos del padre.

El Supremo no considera ajustado a Derecho que "una hija que tiene treinta años de edad cuando esta resolución se dicta, que está recibiendo alimentos de su padre desde el año 2007, que sigue estudiando, como lo hacía entonces, que puede, y debe desarrollar, como ha hecho en ocasiones, trabajos remunerados", pretenda seguir recibiendo ayuda económica de su progenitor.

"Estamos ante una conducta acreditada de escaso aprovechamiento escolar, sin una previsión cierta de cuándo va a finalizar la fase de formación académica, con posibilidades de incorporación inmediata al mercado de trabajo", matiza el Supremo. "La hija ha podido y ha tenido ocasión de desarrollar un mayor esfuerzo para terminar su carrera, combinándolo o no con un trabajo complementario, dados los escasos recursos y sacrificios de quien le ayudaba a conseguirlo", añade. "Obligar a su padre a seguir haciéndolo coloca a este en una situación de absoluta indigencia", concluye.