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Las leyendas urbanas más escalofriantes de Halloween

Llega Halloween y hay que contar historias de miedo, pero de esas que te ponen los pelos de punta. Eso sí, Verónica y la chica de la curva están muy vistas, así que aquí te contamos algunas leyendas urbanas que pusieron en vilo a mucha gente en España y que, por supuesto, son todas falsas. Aunque no lo parecen a simple vista, ¿verdad?

Que! 31 de octubre de 2017

Hay muchas formas de aterrorizar al personal y una de las preferidas por muchos es la de contar historias añadiendo que 'han ocurrido en España'. Casos que ponen los pelos de punta y que meten un miedo en el cuerpo que no es normal, son muchos los bulos que se han transmitido en la era de Internet, así que hay que tener cuidado con lo que uno se cree si no quiere que la histeria colectiva se le contagie. Eso sí, en la noche deHalloween todo está permitido, así que coge una linterna, alúmbrate la cara y ponte a narrarlas como si fueras Agatha Christie. 

La sonrisa del payaso

Una mujer sola por la calle, después de fiesta, por lugares oscuros... Ya tienes todos los ingredientes para una historia de lo más truculenta. Resulta que hubo un tiempo en el que el pánico se instaló entre las jóvenes, y también entre sus padres, cuando salían solas de casa precisamente por la historia de la sonrisa del payaso, alimentada por el miedo a la presencia de bandas latinas como los 'Lating King'. 

Resulta que un grupo de hombres cogían a la chica, la inmovilizaban y le daban varias opciones de lo que le iban a hacer, ya que no tenía escapatoria. Violación, tortura o la sonrisa del payaso. A las que elegían esto último se les cortaba con una navaja las dos comisuras de los labios, quedándose desangrada y con una cicatriz para toda la vida. Además, algunas versiones le añaden que les echan algún tipo de líquido ácido para que se retuerza de dolor. 

Otra variante de esta leyenda cuenta que a una chica española le pasó en los baños de su instituto, ya que la esperaron allí para hacérselo.

Corbata, pellizco o patada 

Los hombres tampoco se libran de poder ser atrapados por las mismas bandas que hacían la sonrisa del payaso a las mujeres. Resulta que otra leyenda que circula, la cual puedes contarle a quien quieras la noche del sábado, tiene la misma base que la anterior, aunque está más dirigida a los hombres, a los que capturan, inmovilizan y también les dan a elegir entre varias cosas. 

Una de ellas, la corbata, consiste en arrancar la lengua con unas pinzas, tirando de ella hasta romperla y retirarla del cuerpo por completo. Cabe señalar que a muchas chicas también se les ha metido el miedo en el cuerpo con que esto les podría pasar. El pellizco, que puede sonar muy suave, consiste en realidad en arrancar otra parte del cuerpo, en este caso, los pezones, con unos alicates y provocando un dolor insoportable. 

La patada, que también puede resultar un tanto suave comparada con las demás, consiste en poner a la víctima con la boca abierta en un bordillo y propinarle tal patada que se quede sin ningún diente en la boca. Da dolor solo con pensarlo.

El coche sin luces

Muchos habrán escuchado eso de 'no des las luces si ves a un coche que vaya sin ellas...', pero ¿por qué? Resulta que durante un tiempo se propagó por los correos electrónicos un bulo en el que alertaban sobre una peligrosa banda, que se hacían llamar 'Banda Sangre', que tenían un peculiar rito de iniciación para sus miembros. 

"El nuevo aspirante a ser miembro de esta Pandilla, tiene que conducir su vehículo con las luces apagadas y el primer vehículo que le haga cambio de luces para avisarle que tienen las luces apagadas se convierte en su objetivo. El próximo paso es dar la vuelta y perseguir al vehículo que le hizo el cambio de luces para avisarle que la suyas estaban apagadas, y MATAR O APALIZAR A TODOS LOS OCUPANTES para poder ser aceptados en la Pandilla", rezaba el mensaje. 

Por si esto no fuera poco, aseguran que la policía está trabajando en ello porque el próximo fin de semana habrá otro ritual y que ya se han dado casos en carreteras secundarias

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El huevo en el coche 

Otra historia para que los conductores no duerman esta noche es la de otra de las falsedades que más se han propagado por Internet en los últimos años. Se trata de una modalidad de robo que se basa en lanzar a un coche un huevo para después asaltarte de la forma más astuta posible. 

El mensaje que corrió hace años como la pólvora contaba que la policía ya había registrado varios casos en la zona de Las Palmas, así que "si eres de los que conduces de noche y te tiran un huevo al parabrisas del coche, mantén la calma. No pongas a funcionar el agua para limpiarlo y acelera rápidamente del lugar. El agua, al mezclarse con el huevo, genera una sustancia viscosa y blanquecina que te va a impedir la visión en casi un 90%". Evidentemente, explican, que si lo haces tendrás que parar el coche, que es el momento en el que aprovecharán para robarte o algo peor. También se suele asegurar que ha habido casos, pero no se tiene constancia de ninguno.

El lenguaje de los ladrones 

Hace años también comenzaron a circular por las redes historias que daban bastante miedo y obligaron a las personas a revisar todos los rincones de sus casas por la histeria colectiva que se instaló porque se comenzó a decir que los ladrones marcaban las casas con símbolos para hablar los unos con los otros. Las pintadas podían ser en la misma casa o a los alrededores, sin embargo, la policía ya explicó que era casi imposible que actuaran de forma tan coordinada. 

La simbología se difundió por muchos medios y explicaban que el triángulo significaba que esa casa ya había sido desvalijada o que los propietarios habían tomado medidas de seguridad, que el círculo era que allí vivía un policía o que la elipse señalaba que la familia podría mostrarse educada con los ladrones que llamaran a sus puertas si iban a hablar de temas religiosos. Seguro que si se lo cuentas a alguien, salga fuera para buscar estos dibujos.

La jeringuilla en el cine

Nadie se libra de no haber escuchado la mítica leyenda de que en las butacas del cine puede haber jeringuillas infectadas con VIH, o SIDA. Piensa en la última vez que te fijaste en el asiento al sentarte en una sala para ver una película. No, seguramente no te dijes porque es algo que hacemos como un acto reflejo y, encima, está a oscuras y no se ve absolutamente nada. 

Muchas personas han difundido esta historia de que hay personas que van allí a pincharse y después la dejan junto a una nota en la que se puede leer 'bienvenido al mundo del SIDA'. Otra que circula sobre las jeringuillas es igual, pero en la playa.

El loco de España 

Una pareja se encuentra viajando en coche por bosques y carreteras oscuras a altas horas de la noche y no, nada bueno les puede pasar. Se quedan sin gasolina y, al no ver ninguna luz por los alrededores, él decide dejar a su novia sola en el coche y aterrada porque cree que hay un loco por los alrededores al que no han encontrado todavía desde que se escapara de su manicomio. 

Ella, decide pasarse a la parte de atrás e intentar dormir, pero pasan las horas y su novio no llega. De repente, comienza a escuchar golpes contra el techo del coche que le aterran muchísimo, hasta que un coche de policía se acerca a sacar a la joven del coche y le dice "no mire para atrás", porque el hombre loco está dando golpes en el vehículo con la cabeza de su novio.

El robo de riñones 

Con todas las historias falsas que circulan para meter el miedo en el cuerpo, esta es la que más te puede llegar a sobrecoger. Resulta que hay que tener cuidado de con quién nos vamos a la cama, ya que se cuenta (evidentemente, es falso) que un hombre que conoció a una chica de fiesta se fue con ella a casa para continuar con las cervezas, pero, al parecer, le echaron droga. 

Él no se enteró de nada hasta que se despertó de repente en una bañera llena de cubitos de hielo junto a una nota que ponía 'llame al 112 o morirá'. Llamó inmediatamente y la operadora le pidió que se levantara y se mirara a un espejo, pero solo vio que en la espalda tenía dos rajas en la parte baja del abdomen. Evidentemente, le mandaron una ambulancia porque le habían robado los riñones.