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Encuentran una hormiga sobre la cabeza de la Dama de Elche en el Museo Arqueológico Nacional

El alcalde de Elche, Carlos González, ha asegurado que "exigirán explicaciones al Ministerio de Cultura".

Nacho Arribas 29 de agosto de 2017

La Dama de Elche es uno de los principales atractivos turísticos del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que cada día visitan millones de personas. Una escultura que permanece protegida desde hace años por una urna de metacrilato. Sin embargo, el pasado viernes, un tuitero publicaba un vídeo en la red social donde se podía apreciar cómo una hormiga recorre la cabeza del busto. 

En el vídeo, que el usuario ha retirado ante la polémica creada, se escucha la conversación entre el tuitero y una funcionaria, que admite que la hormiga está en el interior del cristal y que se debe tratar de un problema con la instalación de la vitrina. "Por dónde se habrá colado", se pregunta. "Alguien de mantenimiento o quien sea habrá hecho algo", asegura.

El alcalde de Elche, Carlos González, ha escrito en Twitter que se "exigirán explicaciones al Ministerio de Cultura".

La Dama de Elche es una escultura íbera en piedra caliza, que se data entre los siglos V y IV a. C. Mide 56 cm de altura y pesa 65 kg.

Posee en su parte posterior una cavidad que servía, probablemente, para introducir reliquias, objetos sagrados o cenizas como ofrendas a los difuntos. Otras muchas figuras ibéricas de carácter religioso, halladas en otros lugares, tienen también en su espalda un hueco y, como la Dama de Elche, sus hombros se muestran ligeramente curvados hacia adelante.

La escultura está bien conservada, aunque muestra numerosos golpes y erosiones y ha perdido casi toda su policromía original y la pasta vítrea que rellenaba sus ojos. Representa a una mujer de rasgos perfectos, posiblemente idealizados y espléndidamente ataviada con ropajes y joyas.

La pieza se encontró cerca de Elche, donde existe un montículo que los árabes llamaron Alcudia ('montículo') y que en la antigüedad estaba casi rodeado por un río. Se sabe que fue un asentamiento íbero denominado Helike (en griego) y que los romanos llamaron Colonia Iulia Illici Augusta. Cuando llegaron los árabes, situaron la ciudad más arriba, como protección frente a los ataques marítimos, conservando el topónimo romano de Illici, que fue arabizado en Ilsh, pasó al valenciano como Elx (pronunciado "Elch") y al castellano como Elche.