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Los rastros de la masonería y las logias en Madrid

El Diccionario de la Lengua Española dejó de definir a la masonería como una "asociación secreta", aquellas cuya existencia está expresamente prohibida por la Constitución Española, en 1978. Y en 1980 se inscribió a la Gran Logia de España en el Registro de Asociaciones de lnterior con el número 37.256. La Constitución protege a las asociaciones -a la masonería también- y reconoce la actividad pública de las logias al servicio de la sociedad. Después de 300 años su historia y su huella están diseminadas por las grandes ciudades españolas como Madrid

José J. Alonso/Fotografía: Raúl García-Juez 24 de noviembre de 2014

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Las logias modernas se instalaron en España a mediados del siglo XVII y su historia entre nosotros se puede 'caminar' siguiendo sus huellas para observarlas con los ojos bien abiertos. Desde Cádiz, a Sevilla, pasando por Barcelona, Zaragoza o Palma de Mallorca, los masones dejaron una senda de pistas que dan fe de su pasado dorado "que incluiría el último tercio del siglo XIX y hasta el reinado de Alfonso XII", tal y como describe Juan José Morales, profesor de Historia Contemporánea de la UNED

Centrándonos en Madrid, ciudad en la que en abril se celebra la Asamblea de la Confederación Masónica Interamericana, y en la que tiene su templo la Gran Logia de España, mayoritaria entre los poco más de 4.500 masones del país, un simple paseo puede mostrarnos diseños, elementos, figuras y proporciones que son inequívocamente plasmación del mundo masón y sus ideas. Se muestra así un pasado mucho más fructífero para las logias, muchos de cuyos hermanos y maestros eran miembros de la de la clase dirigente, económica y políticamente poderosa.

Así, en el callejero de la capital aparecen nombres que recuerdan a masones ilustres: Antonio Machado, Vicente Blasco Ibáñez, Gregorio Marañón, Isaac Peral, Manuel Becerra, Meléndez Valdés, Ortega y Gasset, Ramón y Cajal, Tomás Bretón, Ventura de la Vega o Giner de los Ríos, entre otros muchos. Pero eso es el pasado.

¿Y  hoy? En la actualidad, los masones españoles "buscan un horizonte, el rastreo del lugar social que podrían ocupar, tras la persecución franquista, la diáspora y el exterminio. En la actualidad podríamos pensar que están sumidos en cierto paroxismo y ensimismamiento, por sus propios temores y recelos y la desconfianza que siguen despertando. En definitiva, aletargados en espera de tiempos mejores", asegura Morales. Otro estudioso del tema, el periodista -y masón- Valentín Díaz, asegura que sus hermanos de todas las logias españolas han pasado "de la persecución a la irrelevancia". En opinión de este ex-corresponsal de TVE, España "fue uno de los países europeos en los que mas tardó en asentarse la masonería y donde más ha sido perseguida y vilipendiada junto con Portugal".

Y sin embargo, es curioso que España, y concretamente Madrid, albergara la primera logia en suelo no británico que figura en los archivos de la Gran Logia de Inglaterra, la de mayor tradición en todo el mundo y una de las que goza de mayor influencia y peso. La fundó el Duque de Warton en la calle San Bernardo y fue reconocida por Londres en 1729. Sus andadura y su antiguo prestigio están recogidos, en parte, en esta colección de imágenes: 

1.- Un parque 'muy masón' encima de la antigua estación de Delicias: Algunas partes del Parque Tierno Galván, cuya construcción se inició en 1986 en el barrio de Méndez Álvaro son claros símbolos arquitectónicos masónicos. Y quizá el auditorio, junto al acceso oeste al parque desde el Planetario, pueden ser los más sobresalientes. Todo es cuestión de proporción, dicen los expertos. El arquitecto que lo diseñó, Manuel Ayllón, puso especial cuidado en ello.

El historiador Arturo Sacristán, explicaba en 'Nokton Magazine' que Madrid estuvo lleno de huellas masonas, a la vista de todo el mundo, durante muchos años de persecución franquista. ¿Qué pasó? Que estaban protegidas por su simbolismo. Está por aclarar si Enrique Tierno Galván era masón, pero por deseo de su familia, su archivo personal con miles de documentos inéditos sobre su vida privada y su actividad política, están en la biblioteca pública Arús, fundada por los masones. Y Tierno "daba mucha importancia a los símbolos, y sabía trasladarlos a la política", concluye Sacristán.