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Un Robinson Crusoe con Internet en una isla desierta

¿Quién dijo que en siglo XXI no pueden vivirse aventuras como las de antaño? El empresario francés Gauthier Tolemonde se mete en la piel de un Robinson Crusoe contemporáneo para pasar cuarenta días en una isla desierta en Indonesia. Tendrá que pescar para comer. Recoger agua de lluvia para beber. Y demostrar que, a pesar de esas duras condiciones, puede dirigir su empresa a distancia con la ayuda de Internet.

Qué.es 25 de septiembre de 2013

Un Robinson Crusoe con Internet en una isla desierta
Gauthier Toulemonde pasará 40 días en una isla desierta, solo con Internet.

Dos ordenadores equipados con paneles solares para cargarse y dos teléfonos vía satélite. Ése será el único equipamiento que Gauthier Toulemonde, empresario de 54 años y director de la revista francesa Timbres Magasine, se llevará consigo a un isla desierta en la remota Indonesia.

Toulemonde, que parte el próximo día 8 de octubre, pasará cuarenta días metido en la piel de un Robinson Crusoe moderno. Estará completamente solo. Y comerá únicamente lo que sea capaz de pescar. Eso sí, tendrá Internet y una dificultad añadida: demostrar que, a pesar de todo, puede dirigir su empresa desde allí.

"Somos una pequeña sociedad de nueve personas, todas motivadas por el proyecto. Queremos demostrar que con las nuevas tecnologías y las energías renovables es posible vivir de otra manera y preservar el medio ambiente. Uno de los objetivos (y veremos si realmente funciona en un medio extremo) es promover el teletrabajo". Y añade: "A mi vuelta, analizaremos la experiencia y nos organizaremos para que cada uno pueda trabajar al menos una vez por semana desde casa". 

Por supuesto, su experiencia servirá también a las compañías energéticas que participan en el proyecto (Solar Planet, iLand y Satellite Communication) para probar la eficiencia de sus tecnologías.

SEIS MESES DE ENTRENAMIENTO

Toulemonde lleva seis meses entrenándose para esta aventura, sobre todo aprendiendo a pescar. "Una isla desierta no tiene nada que ver con lo que proponen las agencias de viajes. Es peligroso, sobre todo pescar en alta mar". Con todo, el mayor temor de este empresario no es el hambre, ni siquiera naufragar en una tempestad, sino la soledad "a pesar de Internet". "¡Nadie puede ayudarte!".

Una posible avería en el ordenador o en los paneles solares, sale también en sus pesadillas. Máxime con el exigente calendario de trabajo que tiene planteado: "Todos los días me levantaré con el sol y trabajaré ocho horas con el ordenador. Luego escribiré a mano en mis cuadernos porque tengo que cargar las baterías. Dada la diferencia de seis horas con  respecto a Europa, tendré que conectarme también por la noche", explica.

A su vuelta, la clave: "¿Seré verdaderamente capaz de dirigir mi empresa a distancia? Responder a esta pregunta es uno de los objetivos de la expedición...". Habrá que esperar.